“Nadie nos está escuchando”: la jornada desesperante de los exFlybondiers
“Nadie nos está escuchando”: la jornada desesperante de los exFlybondiers
El frío no vence la necesidad de saciar la sed de justicia. Y este es el caso de los trabajadores y ex trabajadores de Flybondi. Desde las 11 de la mañana de un día nublado, los afectados por la aerolínea low cost piden a gritos ser escuchados. Por el Estado, por la empresa, por quien sea. Cartas al presidente, a los responsables de Recursos Humanos y a los medios, la búsqueda es la misma: que les paguen los sueldos adeudados y los acuerdos firmados en los retiros voluntarios para poder seguir adelante.

Con carteles y testimonios frente a Aeroparque, los afectados volvieron a hacer público un reclamo que, aseguran, alcanza a más de 700 familias en todo el país mientras continúan las desvinculaciones dentro de la compañía.

“Solo pedimos que nos paguen y podamos soltar esta etapa”, resumió uno de los extrabajadores que participó de la protesta. El reclamo, explicaron, abarca a personal de distintas áreas y provincias donde la aerolínea tenía operaciones. Entre quienes se acercaron también hay trabajadores que aceptaron retiros voluntarios y que, según denunciaron, recibieron algunas cuotas de los acuerdos, pero luego dejaron de cobrar.

Uno de los testimonios recolectados en el lugar por Mensajero es el de Melanie, trabajadora de la empresa durante casi nueve años; explicó que el conflicto también alcanza a quienes aceptaron retiros voluntarios y todavía esperan el pago de las cuotas acordadas. “Queremos que nos paguen lo que nos corresponde. Lo intentamos con el diálogo, lo intentamos a través de la Justicia y terminamos haciendo esto porque nadie nos está escuchando”, sostuvo.

A la falta de pagos se suma, según los testimonios, la situación de la cobertura médica. Los trabajadores denunciaron que la empresa dejó de afrontar los pagos correspondientes y que la obra social fue interrumpida tanto para empleados como para exempleados. El impacto, señalaron, alcanza especialmente a personas con tratamientos médicos, trabajadores con licencias y familias atravesando embarazos.

Uno de los tripulantes contó que fue despedido pocos días antes de la protesta y recibió la notificación mediante WhatsApp. Afirmó que la empresa le adeuda salarios de distintos meses, viáticos, horas de vuelo y el aguinaldo. “Me encontraba en un consultorio médico y ya no tuve obra social”, relató, al tiempo que aseguró que también hay compañeras que atravesaron licencias por maternidad y quedaron sin cobertura.

Franco, otro tripulante de cabina desvinculado el 31 de julio, puso el foco en las indemnizaciones. Según explicó, los acuerdos de retiro voluntario contemplaban pagos en tres cuotas, pero en algunos casos solo se abonaron una o dos y luego dejaron de cumplirse. “La empresa nos adeuda sueldos de junio, julio, aguinaldo. Pero lo más grave es que no ha pagado indemnizaciones para todos los desvinculados”, afirmó. Este relato da la pauta de que si te quedas en la empresa, no te abonan el sueldo al día, pero si renuncias o te despiden, no te van a abonar lo pactado ni aun teniendo abogado por medio. No hay consuelo.

Los trabajadores también denunciaron que continúan produciéndose despidos en distintas áreas. Franco aseguró que a inicios de esta semana hubo desvinculaciones de tripulantes de cabina, pilotos y personal de tráfico de diferentes provincias. Para los manifestantes, por eso, se trata de un conflicto de alcance nacional y no de una situación circunscripta a un grupo de empleados.

El impacto económico, describieron, ya se siente en la vida cotidiana de las familias. Los testimonios mencionaron dificultades para pagar alquileres, casos de personas que atraviesan enfermedades y trabajadores que quedaron sin ingresos luego de ser desvinculados. “Hay compañeros que no están pudiendo pagar el alquiler, hay compañeros que están siendo desalojados”, relató uno de los extrabajadores.

Además de los reclamos laborales, los afectados vinculan la situación con un posible proceso de transformación de la compañía y mencionaron un eventual cambio de marca a OCA Air. Sin embargo, remarcaron que, más allá de las decisiones empresariales que pueda adoptar la compañía, el reclamo central es que se cumplan las obligaciones con los trabajadores.

Los manifestantes se definieron como autoconvocados y reclamaron la intervención de las autoridades. “Lo que pedimos es justicia por parte de quien se tenga que ocupar de todos, a nivel nacional y a nivel de la empresa también”, expresó uno de los trabajadores.

El conflicto, sostienen, no termina en los empleados. Existen reclamos de proveedores y otras entidades que mantienen obligaciones pendientes con la compañía. Mientras tanto, los trabajadores aseguran que continuarán visibilizando la situación hasta obtener respuestas y el pago de las sumas que consideran adeudadas.

Aun así, con el paso del tiempo, la sociedad continúa en su vorágine del día a día y, pese a que reclaman la presencia de la ANAC —para desautorizar la comercialización y vuelo de esta empresa—, los empleados hablan desde el dolor de sentir la traición de una empresa que decía que trabajar con humildad era su lema principal.

En la vereda de enfrente de este reclamo, la policía aeroportuaria ve con ojos amenazantes a los que perdieron más que un trabajo y los taxistas, los primeros que reciben al viajero que llega por las puertas de Aeroparque, se burlan desde sus autos y a carcajadas ponen la marcha peronista a todo volumen. Como si este reclamo no entendiera la impunidad y los nombres detrás de la empresa.

By MAGAZINE TURISTICO DIGITAL

TODA LA ACTUALIDAD DEL TURISMO EN ARGENTINA Y EN EL MUNDO....