La identidad digital está rediseñando el futuro del turismo mundial
La identidad digital está rediseñando el futuro del turismo mundial
El pasaporte tal como lo conocemos hoy no es un invento reciente. Fue concebido en 1915, durante la Primera Guerra Mundial, y resulta paradójico que en pleno siglo XXI los viajeros sigan dependiendo de un pequeño libreto de papel repleto de sellos y páginas físicas para cruzar fronteras.

Durante el panel de debate sobre la modernización fronteriza celebrado en Malta, el periodista internacional y moderador Jonathan Samuels planteó la urgencia de redefinir esta experiencia.Samuels ilustró el anacronismo del sistema actual compartiendo su visión de un tránsito totalmente continuo: “Mi sueño es salir del taxi en la acera del aeropuerto sin tener que revisar el asiento trasero por miedo a olvidar el pasaporte, porque no lo necesito. Entrar al aeropuerto sin mostradores de facturación ni entrega de equipaje. Llegar a control de seguridad, mantener mi cinturón puesto, no subir las manos para un escáner molesto y caminar directo a la puerta de embarque sin escanear tarjeta de embarque ni pasaporte. Caminar directo al avión”.

Para Paul Griffiths, CEO de Dubái Airports, ese escenario dejó de ser una utopía de ciencia ficción. “Eso no es un sueño, Jonathan. Eso realmente está sucediendo ahora mismo si pasas por Dubái”, afirmó enfáticamente, subrayando que la necesidad técnica del pasaporte tradicional desapareció hace un lustro.

El máximo ejecutivo del aeropuerto dubaití detalló que la infraestructura actual ya integra estos flujos, y que el proyecto del nuevo aeropuerto —previsto para ser operacional en 2032 con una capacidad de 260 millones de pasajeros— está diseñado bajo una premisa revolucionaria: personalizar masivamente la experiencia de cada viajero sin necesidad de paradas, semáforos ni controles rojos. Según Griffiths, el verdadero obstáculo no reside en la madurez tecnológica, sino en la tasa de adopción de muchos aeropuertos globales que se obstinan en mantener procesos heredados.

BIOMETRÍA A ESCALA MASIVA: TRANSPARENCIA, CONFIANZA Y EL MODELO DE EE. UU.

La transición hacia fronteras fluidas no es una prerrogativa exclusiva del Golfo Pérsico; la primera potencia mundial ha registrado avances de escala masiva. Diane Sabatino, alta funcionaria de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), expuso cómo el programa Global Entry está evolucionando hacia esquemas de paso continuo sin contacto (walkthrough at speed).

Al describir la experiencia de llegada internacional proyectada para los próximos tres a cinco años, Sabatino señaló: “Los viajeros de Global Entry que salen de las aeronaves para recoger su equipaje probablemente ni siquiera hablarán con un oficial de CBP ni se encontrarán con nadie a menos que queramos hablar con ellos. Esa es la visión de futuro”.

El motor fundamental de esta transformación en Estados Unidos ha sido el reconocimiento facial como token primario de verificación. Desde 2016, la agencia ha confirmado biométricamente a más de 1000 millones de viajeros en sus puertos de entrada. Sin embargo, la implementación masiva de biometría suele despertar intensos debates en torno a la privacidad y la protección de datos personales. Ante estas preocupaciones, Sabatino fue categórica al desvincular la recolección de datos fronterizos de las prácticas de comercialización del sector privado: “Esos datos tienen un gran valor económico. El gobierno de los EE. UU., Customs and Border Protection y Homeland Security, no buscan capitalizar el valor económico de esos datos ni compartir esa información para obtener ningún beneficio económico. La importancia para nosotros es tener esa información para la verificación de identidad y salvaguardarla”.

La funcionaria estadounidense explicó que la transparencia mediante la publicación de evaluaciones de impacto en la privacidad en sus portales oficiales (cbp.gov y dhs.gov) ha sido clave para construir la confianza del público. Asimismo, desmintió que la automatización implique la destrucción de empleo en los controles limítrofes. Con una plantilla actual de 35.000 efectivos y procesos de contratación activos para sumar miles de oficiales más, la tecnología basada en inteligencia artificial busca eliminar cargas administrativas, manteniendo siempre al ser humano en el ciclo de decisión (human in the loop) para enfocar los recursos en la detección de riesgos reales.

La paradoja de los cruceros y el sector privado: Conectar los “bolsillos de excelencia”La fricción en los viajes no finaliza en las terminales aéreas; se extiende a lo largo de toda la cadena de valor turística. Niko, experto de la industria marítima y representante de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), analizó la paradoja que enfrentan los buques de pasajeros. Aunque los cruceros son entornos tecnológicamente intensivos donde los viajeros disfrutan de un check-in digitalizado a bordo, el desembarque masivo de 3000 a 5000 pasajeros en múltiples puertos y países dentro de un mismo itinerario exige una alta interoperabilidad entre autoridades gubernamentales.Niko resumió el equilibrio operativo que debe regir entre seguridad estatal y facilitación turística: “La idea es, si pudiera formularlo en un modelo: asegurar primero y facilitar múltiples veces. Entendemos la necesidad de los gobiernos de tener seguridad. La tecnología puede fusionar ambas cosas: los gobiernos obtienen la información para asegurar una vez, y si el pasajero no necesita demostrar la misma información múltiples veces, se facilita una experiencia fluida a los viajeros legítimos”.

Dado que los manifiestos de pasajeros y tripulación en la industria de cruceros se envían con 24 horas o más de antelación, las autoridades fronterizas pueden realizar las verificaciones y autorizaciones de manera previa, concentrando la inspección presencial únicamente en casos puntuales. Por su parte, Andrea, ejecutivo del sector privado, enfatizó que el sueño del viajero abarca mucho más que el cruce de fronteras estacionales: “Si estuviera en la cama unos minutos más, mi sueño continuaría al bajar del avión, ir al mostrador de alquiler de coches sin tener que presentar mi identificación nuevamente, y luego conducir hasta un hotel sin tener que presentar mi identificación de nuevo”. Andrea hizo hincapié en que el turismo global cuenta actualmente con “bolsillos de excelencia” donde la experiencia digital es impecable, pero estos sistemas funcionan de manera aislada e independiente. Para el ejecutivo, el cuello de botella actual no reside en el desarrollo de software o algoritmos, sino en la gobernanza, la coordinación y la voluntad política e intersectorial para hacer que las plataformas públicas y privadas dialoguen entre sí.

“EL IBAN DEL VIAJE”: REDUCIR EL PROCESO A DOS PREGUNTAS FUNDAMENTALES

Uno de los aportes más conceptuales del panel corrió por cuenta de Paul Griffiths, quien instó a la industria a simplificar drásticamente el modelo mental sobre el intercambio de datos y la privacidad. Para el CEO de Dubái Airports, la arquitectura del transporte global no necesita rastrear la vida completa del ciudadano, sino responder en microsegundos a dos incógnitas operativas: “Solo hay dos cosas que necesitamos saber en cada paso del proceso: ¿Soy quien digo ser? ¿Y debería estar aquí en este momento? Si tenemos simplemente un repositorio central, solo necesitamos hacer esas dos preguntas y recibir una señal de luz roja o luz verde”.

Griffiths comparó la viabilidad de esta red con la infraestructura financiera internacional:”Hemos enviado dinero entre continentes y países durante décadas utilizando el sistema IBAN. Y seamos sinceros: si estamos confiando nuestro dinero a los bancos, ¿por qué no confiamos a las organizaciones de viajes la capacidad de compartir un token para verificar la identidad? Es un paso simple. La tecnología no es el obstáculo; son los límites de nuestra imaginación humana y la necesidad de hablar entre nosotros”.El ejecutivo británico criticó duramente a los organismos públicos que insisten en adoptar tecnologías obsoletas —como la captura de huellas dactilares desestimada en Dubái hace una década— en lugar de apostar por el reconocimiento facial instantáneo y 100% confiable. Griffiths comparó la experiencia de viaje fragmentada de hoy con “empujar un carro de compras a través de una vía de ferrocarril”, llamando a alinear vertical y horizontalmente los procesos de aerolíneas, hoteles, agencias de alquiler de autos y migraciones.

DE LA TEORÍA A LA ACCIÓN: LECCIONES APRENDIDAS Y EL FACTOR HUMANO

La implementación de nuevas tecnologías a gran escala no está exenta de fricciones temporales. Durante el debate se abordaron las recientes complicaciones vividas en Europa tras el despliegue del Sistema de Entradas y Salidas (EES), donde la necesidad de registrar huellas y datos biométricos de millones de viajeros por primera vez provocó extensas filas y pérdidas de conexiones.

Andrea analizó que tales episodios son habituales en despliegues masivos tipo “Big Bang”, pero remarcó que la situación se ha normalizado y ofrece lecciones cruciales de gobernanza operativa para futuras fases.A su vez, Niko recordó que la actitud y la aceptación humana son determinantes en el éxito de la transición digital. El experto relató el caso ilustrativo de un matrimonio en un crucero por Asia: mientras el esposo aceptó registrar su cara y biometría en la solicitud de visado, la esposa se negó. El resultado fue que el esposo transitó de forma automatizada por todas las terminales sin detenerse, mientras que su esposa tuvo que ser retenida, verificada e inspeccionada manualmente en cada puerto de desembarque.De cara a los próximos meses, los panelistas coincidieron en que el sector debe abandonar las discusiones teóricas y avanzar hacia proyectos piloto concretos y pruebas iterativas.

Al ser consultados sobre la principal prioridad para hacer realidad la frontera sin fricciones, Paul Griffiths concluyó:”Colaboración. Creo que eso es absolutamente esencial. Reunir a todos y no hacer caso a lo que dicen los futuristas tecnológicos, porque en mi opinión suelen estar 100% equivocados”.

Por su parte, Andrea insistió en que el compromiso para el próximo año debe ser la acción y la medición de progresos reales en lugar de diagnosticar nuevamente los mismos problemas, mientras que Diane Sabatino enfatizó la necesidad de mantener un diálogo fluido y transparente entre gobiernos y socios del sector turístico. La tecnología para jubilar el pasaporte de 1915 ya está instalada; el futuro de las fronteras invisibles dependerá ahora de la capacidad del ecosistema global para conectarse en una sola lengua digital

By MAGAZINE TURISTICO DIGITAL

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