
En cada estado, esta gran festividad cobra vida con matices propios. Por ejemplo:
* En la Ciudad de México destaca el “Desfile del Día de Muertos” junto con un Concurso de Maquillaje de Catrinas y un Festival de Ofrendas y Catrinas.
* En Oaxaca se programan concursos de catrinas, “Tapete de Arena” que guían las almas de los difuntos, un circuito floral “Flores que guían el alma” y la verbena “Xandú”.
* En Querétaro o Yucatán se suman desfiles, encendidos de ánimas, exposiciones de altares, pan de muerto tradicional y noches de leyendas.
El viaje para participar empieza por sumergirse en cada rincón: probar la gastronomía local —como pan de muerto, tamales, atole—, recorrer los panteones, colaborar en talleres de papel picado o decorar con cempasúchil. Más que observar, la invitación es a sentir y vivir la tradición.
Importante: muchas de las celebraciones se dan en espacios íntimos de los pueblos, por lo que se recomienda respetar los ambientes, preguntar antes de tomar fotografías y adecuarse al ritual local.
Aun así, si se busca una experiencia que combina fervor, fiesta, color, arte y memoria, México ofrece una celebración única del Día de Muertos. Si se planea una visita entre finales de octubre y principios de noviembre, se encontrarán múltiples destinos con cartelera abierta para todos los gustos.
