
Según explicó Abalo, la iniciativa resuelve una necesidad concreta del destino: Puerto Iguazú cuenta con una importante capacidad hotelera y una conectividad aérea destacada, pero carecía de un espacio apto para albergar eventos de gran escala. “En la Argentina, los grandes congresos y convenciones suelen concentrarse en ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza o Rosario. Iguazú tenía las condiciones, pero no el lugar”, señaló.
En ese marco, CT Group desarrolló el centro de eventos como manera de complementar a los salones de mediana capacidad, como por ejemplo el Falls Iguazú Hotel, inaugurado previamente, con capacidad para 1.200 personas, el más grande del destino hasta ese momento.
La viabilidad del proyecto se apoya en varios factores diferenciales: la amplia oferta de camas del destino, la cercanía de tres aeropuertos internacionales —Argentina, Brasil y Paraguay— en un radio de 15 kilómetros, y una conectividad aérea que supera las 60 frecuencias diarias sumando ambos lados de la frontera. A esto se suma el peso del mercado brasileño: Foz do Iguaçu, que es el tercer mayor emisor de eventos de Brasil, detrás de San Pablo y Río de Janeiro.
El director comercial destaca que la actividad de eventos funciona como un complemento clave para el turismo tradicional, especialmente en contextos económicos variables. “Los eventos permiten diversificar la demanda y compensar momentos de baja en el turismo de ocio”, explicó, al tiempo que subrayó el trabajo comercial sostenido en Brasil, con presencia directa en ciudades como San Pablo, Río de Janeiro, Curitiba y el estado de Paraná.
En cuanto a la comercialización que lleva al uso de este megaespacio, aclaró que el segmento corporativo, especialmente el brasileño, no admite productos estandarizados. La venta se realiza a medida, muchas veces mediante licitaciones, y requiere un profundo conocimiento cultural, razón por la cual el grupo cuenta con oficina y personal local en Brasil. “No se venden paquetes enlatados; cada evento se diseña según las necesidades del cliente”, afirmó.
El impacto de estos encuentros excede a los espacios propios: cuando se concreta un evento, el beneficio se distribuye en todo el destino. Hoteles, atractivos turísticos, servicios, el Parque Nacional y el sector público trabajan de manera coordinada a través del Buró de Convenciones y con el acompañamiento de entidades como AOCA y la Secretaría de Turismo local.
Más allá de la capacidad, el centro se distingue por su emplazamiento. Ubicado en plena selva misionera, dentro de un área protegida de 600 hectáreas —con convivencia activa de comunidades originarias y un desarrollo turístico de bajo impacto—, los espacios fueron concebidos bajo criterios de sustentabilidad. Caminos permeables, ausencia de asfalto, jardines verticales y un diseño integrado al entorno permiten reducir la temperatura interior y preservar el ecosistema, convirtiendo a la selva en el principal valor diferencial frente a otros destinos.
De cara al futuro, las expectativas están puestas en la consolidación del segmento de eventos. Si bien aún es prematuro hablar de cifras, el volumen de consultas y cotizaciones recibidas resulta alentador. “Es un trabajo de largo plazo, pero estamos muy conformes con la respuesta del mercado y con el posicionamiento que está logrando Iguazú; tenemos muchos pedidos de cotización, que eso es muy bueno, y se irán concretando día a día”, concluyó.
