
Daniel Prieto, presidente de FEHGRA, fue enfático al describir este fenómeno. Para el directivo, el turista actual —especialmente el europeo que asiste a FITUR— busca una inmersión cultural que comienza en el check-in y termina en el plato. “Hoy la hotelería es un producto en sí mismo”, señaló, marcando que la inversión en infraestructura y la profesionalización del servicio han convertido a los establecimientos en destinos que justifican un viaje por sí solos.
EL MAPA DE LOS SABORES: LAS SEIS REGIONES EN MADRID
Uno de los puntos más altos de la presencia argentina fue la demostración en vivo de la diversidad productiva del país. La decisión de FEHGRA de trasladar a seis chefs representativos de cada región (Norte, Litoral, Cuyo, Centro, Patagonia y CABA) no fue casual: responde a una estrategia de federalización del turismo.
Prieto destacó que esta delegación permitió a los visitantes y operadores internacionales “conocer diferentes establecimientos, chefs y productos” sin salir del predio de IFEMA. Esta exhibición subraya una realidad del mercado interno: el turismo gastronómico es hoy uno de los segmentos de mayor crecimiento, traccionando economías regionales y revalorizando insumos que antes no llegaban al mercado internacional.
DESAFÍOS Y GRATITUD EN EL ESCENARIO INTERNACIONAL
El agradecimiento expresado por Prieto al cerrar su intervención no es solo una formalidad protocolar. Representa la culminación de un trabajo de articulación público-privada que busca recuperar y superar los niveles de turismo receptivo históricos.
En un contexto global donde la competencia por el viajero es feroz, Argentina apuesta a la calidez del servicio y la excelencia culinaria como sus mejores cartas de presentación. La hotelería, bajo esta visión, ya no es el lugar donde el turista duerme entre excursiones, sino el escenario donde ocurre la experiencia más auténtica del viaje.
