
El impacto de la decisión trasciende el recambio de nombres. El Indec atraviesa una etapa marcada por tensiones internas, desafíos técnicos y una fuerte expectativa por parte de los sectores económicos que dependen de estadísticas confiables para planificar inversiones, costos y estrategias, entre ellos el turismo, una actividad altamente sensible a los indicadores de precios y consumo.
UNA RENUNCIA EN MEDIO DE TENSIONES INTERNAS
La dimisión de Lavagna fue confirmada por fuentes oficiales y, según trascendió, estuvo precedida por “ruidos internos” dentro del organismo. El principal foco de conflicto fue el congelamiento salarial que afecta a la planta de trabajadores, una situación que deterioró el clima laboral y tensó la relación con los equipos técnicos.
Este escenario encendió señales de alerta en un organismo que históricamente fue atravesado por disputas políticas y gremiales, y cuya credibilidad resulta clave para el funcionamiento de la economía. La salida del director se da, además, cuando el instituto se preparaba para comunicar datos sensibles al conjunto de la sociedad.
EL LEGADO DE UNA GESTIÓN MARCADA POR LA NORMALIZACIÓN
Lavagna había asumido al frente del Indec el 30 de diciembre de 2019. Su gestión estuvo asociada a la continuidad del proceso de normalización de las estadísticas públicas, con el objetivo de sostener la transparencia recuperada luego de los años de intervención y cuestionamientos técnicos durante administraciones anteriores.
Durante este período, el organismo mantuvo criterios metodológicos alineados con estándares internacionales y buscó consolidar la confianza de usuarios locales e internacionales. Para sectores como el turismo, esta estabilidad resultó fundamental para analizar la evolución del costo de vida, el gasto de los hogares y la competitividad de los destinos argentinos.
UN MOMENTO TÉCNICO DECISIVO: EL NUEVO IPC
La renuncia coincide con un hito técnico relevante: la implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor. La actualización metodológica incorpora la clasificación Coicop 2018, que amplía a 13 las divisiones de relevamiento, sumando el rubro “Seguros y servicios financieros”.
Además, el nuevo esquema utiliza como base la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018, lo que permite una ponderación más actualizada de los consumos. Este cambio es observado con atención por analistas, empresas y actividades como el turismo, donde la evolución de precios impacta directamente en tarifas, paquetes y decisiones de viaje.
LA REACCIÓN GREMIAL Y EL RECLAMO DE INDEPENDENCIA
La noticia generó una inmediata reacción del gremio ATE Indec. Su delegado, Raúl Llaneza, expresó preocupación por el momento elegido para la salida del director y advirtió sobre la cercanía de la publicación del IPC con la nueva ponderación. Desde el sindicato reiteraron el reclamo histórico de un organismo estadístico independiente del poder político.
El planteo no es menor: la credibilidad del Indec es un activo central para la economía argentina. Para el sector turístico, contar con datos confiables es clave para medir inflación en servicios, comportamiento del consumo y evolución del turismo interno y receptivo.
UN IMPACTO QUE VA MÁS ALLÁ DEL INDEC
La renuncia de Lavagna abre interrogantes sobre la continuidad de la agenda técnica del organismo y sobre quién tomará la posta en un contexto complejo. En un país donde las estadísticas influyen en negociaciones salariales, decisiones empresarias y políticas públicas, el futuro inmediato del Indec vuelve a colocarse en el centro del debate.
Para el turismo, la estabilidad institucional y metodológica no es un detalle técnico, sino una condición necesaria para planificar a largo plazo en un escenario económico desafiante.
