El deseo más famoso de Roma ya no es gratis: cuánto cuesta visitar la Fontana di Trevi
El deseo más famoso de Roma ya no es gratis: cuánto cuesta visitar la Fontana di Trevi
Durante siglos, lanzar una moneda a la Fontana de Trevi fue un ritual gratuito cargado de promesas: volver a Roma, encontrar el amor o incluso casarse con alguien italiano. Pero desde este febrero, cumplir ese deseo tiene un nuevo requisito que sorprendió a turistas de todo el mundo.

Desde el 2 de febrero, la ciudad de Roma comenzó a cobrar una entrada de 2 euros a los visitantes y no residentes que quieran acercarse a la Fontana de Trevi para arrojar monedas a sus aguas. La medida busca regular el acceso a uno de los monumentos más visitados de la capital italiana y controlar las aglomeraciones que se multiplican, especialmente en temporada alta.

El sistema de entradas rige de lunes a viernes de 11 a 22 horas, y de 9 a 22 el resto de la semana. Pasado ese horario, las barreras se abren y el acceso vuelve a ser libre. Sin embargo, en su primer día de implementación, la iniciativa ya enfrentó resistencias: algunos turistas optaron por no pagar y lanzaron monedas desde fuera del perímetro, generando escenas tan curiosas como caóticas.

La Fontana di Trevi, inmortalizada en La Dolce Vita, se convirtió en uno de los símbolos del turismo masivo en Roma. En 2025, más de 10 millones de personas hicieron fila para verla de cerca, con picos diarios que alcanzaron los 70.000 visitantes, según datos del municipio. En ese contexto, el nuevo sistema apunta a reducir la presión sobre la pequeña plaza barroca y mejorar la experiencia de quienes acceden.

Desde el gobierno local estiman que la entrada podría generar entre 6,5 y 20 millones de euros anuales, fondos que se destinarán al mantenimiento del monumento y a cubrir costos de personal. Además, quienes ingresen con ticket tendrán prohibido comer o beber cerca de la fuente y contarán con mayor protección frente a carteristas, un problema habitual en la zona.

El concejal de Turismo y Grandes Eventos, Alessandro Onorato, explicó que la tarifa fue pensada principalmente para frenar el exceso de turismo. “Si la Fontana de Trevi estuviera en Nueva York, cobrarían 100 dólares para entrar”, señaló durante la presentación del sistema.

La iniciativa se suma a otras medidas adoptadas en Italia para regular el flujo turístico, como el cobro de ingreso en horarios pico en Venecia y las restricciones en puntos icónicos como el balcón de Julieta en Verona o la iglesia de Santa Maddalena en los Dolomitas.

Las entradas pueden adquirirse en línea o a través de códigos QR ubicados en el lugar. Los residentes de Roma, las personas con discapacidad y los niños menores de cinco años están exentos. Las monedas recolectadas —alrededor de 1,5 millones de euros al año— seguirán siendo donadas a la organización Caritas para programas de asistencia social.

By MAGAZINE TURISTICO DIGITAL

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