
Los datos son preocupantes: un 33,6% de las agencias asegura que el impacto negativo ya supera el 10% de su facturación, mientras que otro 16,4% sitúa el daño entre el 5% y el 10%. Para la gran mayoría, la situación ha derivado en un aumento del tiempo y de los costes de gestión debido a la necesidad de reubicar pasajeros, gestionar reclamaciones y atender a clientes afectados por retrasos o averías.
PÉRDIDA DE CONFIANZA Y SOBRECOSTES
El turismo en España sufre las consecuencias de la crisis ferroviaria no solo por las cancelaciones, sino por un cambio en el comportamiento del consumidor. Las agencias señalan que la principal consecuencia es la pérdida de confianza en el tren como medio de transporte fiable. Esto ha provocado una caída en la venta de paquetes turísticos que incluyen trayectos ferroviarios y la aparición de sobrecostes operativos que, en muchos casos, la agencia no puede repercutir en el cliente final.
En cuanto al tipo de viaje más castigado, el segmento corporativo encabeza la lista de afectados, seguido de cerca por el turismo vacacional y los viajes de grupos (MICE). La incertidumbre horaria y la falta de fiabilidad están empujando a los viajeros de negocios a buscar alternativas de transporte para asegurar sus compromisos profesionales.
UN RIESGO PARA LA VIABILIDAD
El futuro a corto plazo genera pesimismo en el sector. Casi el 30% de las agencias prevé una reducción importante de sus ingresos si la crisis persiste, e incluso un 2,7% de las empresas encuestadas considera que existe un riesgo serio para su propia viabilidad.
José Manuel Lastra, vicepresidente ejecutivo de CEAV, ha advertido que España no puede permitirse que un problema estructural de conectividad erosione su competitividad turística. Desde la confederación exigen recuperar la normalidad del servicio y establecer una comunicación real con el Gobierno para trasladar mensajes de certidumbre a un mercado que empieza a mirar el tren con recelo.
