
La estructura, esculpida durante siglos por la erosión del viento y el oleaje sobre los acantilados de calcarenita en la región de Salento, era escenario habitual de propuestas de matrimonio y celebraciones simbólicas. La leyenda popular sostenía que quienes se besaban bajo el arco estaban destinados a un amor eterno.
El alcalde de Melendugno, Maurizio Cisternino, calificó el derrumbe como “un golpe al corazón” y advirtió sobre el impacto en la imagen del destino. “Es un golpe devastador para Salento y para el turismo”, declaró a medios internacionales. La zona había ganado aún más visibilidad en los últimos años gracias a la exposición en redes sociales, lo que incrementó el flujo de visitantes.
El colapso se produjo tras semanas de clima extremo en el sur italiano, con tormentas intensas y fenómenos asociados al aumento de la temperatura del mar, señalado como uno de los factores que potencian estos eventos. El arco ya había sufrido daños en enero por el ciclón Harry.
En 2024, las autoridades locales habían solicitado una subvención de 4,5 millones de dólares para financiar obras de preservación contra la erosión costera, pero el proyecto no obtuvo financiamiento. “Sabíamos que era una tragedia inevitable, pero no esperábamos que sucediera tan pronto”, reconoció Cisternino.
Más allá de su valor simbólico, el sitio tuvo históricamente una función estratégica como punto de vigilancia ante ataques piratas y, desde fines del siglo XVIII, se consolidó como atractivo turístico. En sus alrededores se desarrolló infraestructura hotelera y complejos que adoptaron el nombre del arco como parte de su identidad comercial.
El derrumbe se suma a otros episodios recientes en el país, como deslizamientos e inundaciones en distintas regiones, y reabre el debate sobre la vulnerabilidad del patrimonio natural frente al cambio climático. Ahora, según autoridades regionales, los restos serán arrastrados por el mar Adriático. “Es como un funeral”, resumieron desde el área de turismo de Puglia, graficando la dimensión simbólica de la pérdida para uno de los destinos más fotografiados del sur europeo.
