
Uno de los datos más relevantes para el sector turístico es que el 69,8 % de los asistentes se alojó en la zona durante el festival. Además, el promedio de estadía alcanzó las cuatro noches, consolidando a la región como destino más allá de los días de show. Entre quienes pernoctaron, el 78,8 % provino de otras provincias, lo que refuerza el carácter federal del encuentro.
El gasto en alojamiento superó los $9.000 millones, mientras que el transporte representó más de $5.000 millones. A esto se suma que los turistas desembolsaron fuera del predio otros $9.000 millones durante su estadía, cifra que evidencia que el impacto económico excede ampliamente la recaudación directa del festival.
En cuanto a la procedencia, el 52,1 % del público llegó desde otras provincias —con fuerte presencia de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, Salta y Entre Ríos—, mientras que la ciudad de Córdoba aportó el 28,6 % y el interior provincial el 11 %. Incluso se registró un 2,1 % de visitantes internacionales, principalmente de Uruguay, Chile, Perú y Bolivia.
Respecto a la modalidad de alojamiento, el 91,1 % optó por alternativas tradicionales como hoteles, campings o casas de familiares, mientras que solo el 8,9 % utilizó plataformas tipo Airbnb. El automóvil propio fue el principal medio de transporte (63,7 %), seguido por colectivos de media y larga distancia (21,6 %) y avión (13,7 %).
El estudio también refleja un alto nivel de fidelización: el 55,2 % de los asistentes ya había participado en ediciones anteriores, con un promedio de 4,46 festivales por persona. Para el ICC, estos números consolidan al Cosquín Rock no solo como un evento musical, sino como un motor de desarrollo territorial que impacta en el empleo, la actividad hotelera y el consumo regional.
