
En ese escenario, se conoció en redes sociales el testimonio de un jefe de cabina que trabajó casi desde el inicio en Flybondi y que denunció que las condiciones laborales se tornaron “intolerables”. La información fue publicada por el usuario G-Dogg en Twitter y expone un conflicto que combina estrés laboral, cuestionamientos regulatorios y un proceso judicial en curso.
TRAYECTORIA DESDE EL DESPEGUE DE FLYBONDI
El tripulante comenzó a trabajar el 4 de junio de 2018 en FB Líneas Aéreas S.A., razón social de Flybondi, la primera low cost de Argentina. Se desempeñó como jefe de cabina con modalidad full time y disponibilidad extendida, en un esquema que —según su presentación— implicaba entre 65 y 70 horas mensuales de vuelo más tareas en tierra.
Durante los primeros años, describió un contexto operativo complejo pero manejable. Sin embargo, aseguró que la situación se agravó especialmente en 2024, cuando se intensificaron las cancelaciones y reprogramaciones.
De acuerdo con datos consignados en su denuncia, en noviembre de 2024 la empresa programó 1.991 vuelos, de los cuales 384 fueron cancelados —cerca del 20%— y alrededor de 700 operaciones resultaron reprogramadas. Ese escenario, según el relato, generó tensión constante en los equipos de trabajo.
CANCELACIONES, SANCIONES Y PRESIÓN OPERATIVA
El testimonio también menciona actuaciones de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). En agosto de 2024 el organismo reactivó mecanismos sancionatorios por incumplimientos en la prestación del servicio. Ese mes se labraron siete actas de infracción a distintas compañías, tres de ellas contra Flybondi.
En octubre de ese mismo año se emitieron nuevas actas vinculadas a al menos 23 cancelaciones de vuelos comerciales. Además, se hace referencia a observaciones relacionadas con un taller de mantenimiento suspendido en el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini (Ezeiza).
En enero de 2025, según consta en el documento, el gobierno bonaerense impuso una multa superior a los 300 millones de pesos por reiteradas cancelaciones y falta de respuesta adecuada a pasajeros.
En términos de consumo turístico, este tipo de indicadores impacta directamente en la percepción de confiabilidad. En el segmento low cost, donde el precio es el principal diferencial, la puntualidad y la previsibilidad son variables críticas para sostener la demanda.
ESTRÉS LABORAL Y DENUNCIA POR ENFERMEDAD PROFESIONAL
El eje central del conflicto es una denuncia por enfermedad profesional. El trabajador sostiene que la reiteración de cancelaciones y cambios de itinerario derivó en situaciones de agresión verbal y física por parte de pasajeros hacia el personal.
El 13 de enero de 2025, en Aeroparque, afirmó haber sufrido un episodio de ataque de pánico que le impidió continuar con sus funciones. Posteriormente fue diagnosticado con trastorno de ansiedad generalizada con síntomas panicosos (código F41.1), con indicación de tratamiento psiquiátrico y licencia médica.
¿QUÉ ES UNA ENFERMEDAD PROFESIONAL?
Una enfermedad profesional es aquella que se contrae como consecuencia directa de la actividad laboral o de la exposición a factores de riesgo propios del trabajo. En Argentina, su reconocimiento está regulado por la Ley 24.557 sobre Riesgos del Trabajo y debe ser evaluado por la ART correspondiente.
El tripulante solicitó que su patología fuera reconocida bajo ese encuadre y pidió reubicación en tareas administrativas para evitar exposición a altos niveles de estrés. Según la documentación difundida, la empresa rechazó el carácter profesional del cuadro y cuestionó su vinculación con el desempeño laboral.
INTERCAMBIO TELEGRÁFICO Y DESPIDO INDIRECTO
El conflicto escaló a partir de julio de 2025. La compañía notificó el vencimiento del plazo de licencia por enfermedad inculpable y el inicio de la reserva de puesto sin goce de haberes, en el marco de la Ley de Contrato de Trabajo.
El trabajador respondió rechazando esa interpretación y reiterando que su cuadro tenía origen laboral. Tras sucesivas comunicaciones, el 22 de agosto envió telegrama considerándose despedido indirectamente por negativa a reconocer la enfermedad como profesional, falta de tareas acordes a su estado de salud y diferencias salariales.
Días después, la ART rechazó la denuncia al sostener que la patología no se encontraba dentro del listado de enfermedades profesionales. El caso fue elevado ante la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
Desde la empresa, según consta en la documentación difundida, se rechazó la imputación y se defendió la legalidad del procedimiento aplicado.
IMPACTO EN EL MODELO LOW COST
Más allá del caso individual, el episodio vuelve a poner en debate el equilibrio entre eficiencia operativa y condiciones laborales en el segmento de bajo costo. El modelo low cost se basa en alta utilización de flota, rotación rápida y estructura ajustada. Cuando surgen contingencias técnicas o de programación, el margen de maniobra es menor que en aerolíneas tradicionales.
En Argentina, donde el turismo interno depende en gran medida de la conectividad aérea para destinos como Bariloche, Iguazú o Mendoza, las disrupciones generan efectos en cadena: pasajeros afectados, presión sobre call centers y exposición del personal de primera línea.
El relato difundido en redes sociales aporta una dimensión humana a esa ecuación. Mientras la industria busca consolidarse en un escenario de competencia creciente y cambios regulatorios, el desafío pasa por sostener estándares de servicio sin trasladar el costo operativo a quienes están en contacto directo con el pasajero.
El conflicto judicial en curso será el que determine responsabilidades. Pero el debate sobre salud mental, estrés laboral y calidad de servicio ya quedó instalado en el corazón del mercado aerocomercial argentino.
