
El análisis, que monitorea el comportamiento de mercados emisores estratégicos como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, advierte que la región del Mediterráneo europeo vuelve a emerger como el “puerto seguro” ante la inestabilidad geopolítica.
EL DESPLOME DEL ÍNDICE DE PERCEPCIÓN DE SEGURIDAD (PSI)
El informe detecta un deterioro significativo en la confianza hacia destinos que venían liderando el crecimiento turístico global. La caída del PSI (que mide la estabilidad valorada por el viajero) ha sido drástica tras el aumento de tensiones entre EE. UU. e Irán:
* Baréin: sufrió el golpe más duro, con un desplome de 81 puntos, situándose en un residual 9,6 sobre 100.
* Omán y Qatar: ambos destinos retrocedieron más de 54 puntos, perdiendo su estatus de destinos de alta confianza.
* Emiratos Árabes Unidos: a pesar de su robustez, su índice cayó casi 50 puntos, situándose en una zona de incertidumbre (51,9).
Incluso destinos con caídas moderadas, como Arabia Saudí, enfrentan el riesgo de una contracción en la demanda, ya que la seguridad es hoy el factor determinante por encima del precio o la exclusividad.
EUROPA COMO ALTERNATIVA ESTRATÉGICA
Ante este panorama, el estudio señala que los viajeros están optando por rediseñar sus itinerarios hacia el Viejo Continente. Países como España, Italia y Grecia se perfilan como los grandes receptores de esta demanda desplazada.
Este reposicionamiento de Europa como eje receptor se explica por tres factores fundamentales. En primer lugar, la seguridad percibida juega un rol crucial, ya que los mercados occidentales muestran una sensibilidad extrema a los conflictos y encuentran en la estabilidad institucional europea el refugio necesario ante la tensión en el Golfo.
A esto se suma una infraestructura y conectividad robustas, con hubs capaces de absorber cancelaciones y ofrecer alternativas de vuelo inmediatas que facilitan la transición del viajero. Finalmente, se produce una sustitución de productos, donde aquellos turistas que buscaban lujo o cultura en destinos como Dubái o Jordania encuentran en las capitales y costas del Viejo Continente una oferta igualmente diversificada, pero bajo un entorno significativamente más seguro.
PERSPECTIVAS: ¿UN CAMBIO PERMANENTE?
Mabrian advierte que, si bien por ahora los datos reflejan un cambio en el sentimiento y la intención de viaje, una prolongación del conflicto podría consolidar un cambio estructural en las reservas internacionales. El sector turístico europeo, que ya registra un aumento en las solicitudes de información y reservas preventivas, se prepara para un ciclo de demanda extraordinaria impulsado por la crisis en Oriente.
