
La principal fuente de preocupación fue la denominada Visa Integrity Fee (Tarifa de Integridad de Visa) de 250 dólares, creada el año pasado mediante la ley “One Big Beautiful Bill”. Aunque la tasa existe legalmente, la Asociación de Viajes de EE. UU. (U.S. Travel) aclaró que todavía no se aplicó el cobro.
Erik Hansen, vicepresidente senior de la asociación, señaló que resultó poco probable que el Departamento de Estado implementara este cargo antes del torneo. Actualmente, el costo de la visa de turista se mantuvo en 185 dólares, lo que desmintió los rumores de aumentos inminentes para los asistentes al evento.
FACILIDADES PARA LOS DUEÑOS DE ENTRADAS
Contrario a la percepción de mayores trabas, el gobierno habilitó beneficios para quienes ya compraron tickets:
* Citas aceleradas: Los poseedores de entradas para los partidos obtuvieron acceso a entrevistas de visa prioritarias.
* Sistema ESTA: Para países con exención de visa, el proceso siguió siendo rápido, aunque la tarifa subió a 40 dólares en septiembre pasado.
* Biometría: Se instalaron sistemas biométricos en aeropuertos para agilizar el ingreso de ciudadanos y visitantes.
SEGURIDAD Y PRESUPUESTO EN JUEGO
A pesar de los avances, el panorama se vio empañado por el cierre parcial del gobierno federal, que afectó directamente al Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Aunque el Congreso aprobó 625 millones de dólares para la seguridad del Mundial, los fondos sufrieron retrasos en su distribución a las ciudades sede.
Desde el sector privado, la presión hacia la administración de Donald Trump fue constante para que se reabriera el DHS y se garantizara el pago a los oficiales de la TSA, con el fin de evitar largas filas en los aeropuertos. “No pudimos permitirnos fallar en esto; la seguridad es la mayor preocupación de los visitantes”, sentenció Hansen.
