El renacimiento de un mítico teatro porteño es la nueva joya del turismo argentino
El renacimiento de un mítico teatro porteño es la nueva joya del turismo argentino
En el corazón del centro porteño, donde el ruido de las avenidas Corrientes y Callao parece no dar tregua, existe un portal en el tiempo. Se trata de Albur, un “restaurant-concert” que ocupa el subsuelo de Av. Callao 435 y que acaba de abrir sus puertas a la industria turística para mostrar una propuesta que combina mística histórica, alta cocina y un despliegue artístico de primer nivel.

EL HALLAZGO DE UNA “PERLA ESCONDIDA”

La historia de Albur es, literalmente, fruto del azar. En 2013, la empresaria Raquel Rodrigo buscaba ampliar un estacionamiento lindero cuando descubrió, tras una puerta de hierro y bajo escombros, los restos del antiguo Teatro “El 35”. Este espacio, que brilló en la década de 1920 y vio debutar a figuras como Antonio Gasalla y Rodolfo Bebán, había permanecido cerrado y en el olvido durante casi 40 años.

En lugar de anexarlo a su garaje, la empresaria emprendió una cruzada de nueve años para adquirir la propiedad y restaurarla. El nombre, sugerido por su amiga Sandra Mihanovich, hace honor a esa jugada del destino: “Albur” significa azar o suerte, inspirado en la letra de Eladia Blázquez.

ARQUITECTURA QUE RESPIRA LOS AÑOS 20

Al descender sus 33 escalones de mármol, el visitante se sumerge en una atmósfera de la “Belle Époque” parisina. El reconocido arquitecto y escenógrafo Alberto Negrín fue el encargado de la puesta en valor, logrando que piezas originales como el ascensor de tijera en roble de Eslavonia, los pisos de damero blanco y negro centenarios y los mármoles franceses convivan con un diseño contemporáneo y una acústica impecable.

SABORES CON IDENTIDAD Y ESPECTÁCULOS DE “CLASE MUNDIAL”

La propuesta gastronómica se define como cocina de autor con raíces argentinas, con opciones que van del osobuco braseado a las mollejas de corazón grilladas, pasando por el uso de la parrilla Josper para cortes como la entraña.

En el escenario, la dirección musical del maestro Damián Mahler y las coreografías de Gustavo Wons elevan la experiencia. Albur cuenta con dos orquestas propias: “Albur Tango” y “La Albur Band”. Emanuel Rivero Famá, del staff comercial y artístico, subrayó un diferencial para el sector: han fijado los lunes y martes como noches exclusivas de tango joven (con músicos de entre 20 y 26 años) para facilitar la programación de las agencias, aunque la cartelera también incluye jazz, flamenco y un espectáculo de cabaret al estilo parisino antiguo.

UN ALIADO ESTRATÉGICO PARA EL SECTOR

Raquel Rodrigo no es una improvisada en el rescate del patrimonio porteño. Albur forma parte de una “familia” de lugares icónicos que ella ha recuperado, incluyendo el restaurante El Tropezón (donde Gardel comía su puchero) y la mítica librería y café Clásica y Moderna.Para los operadores turísticos, Albur ofrece:

* Flexibilidad absoluta: Posibilidad de abrir en horarios diurnos para contingentes de martes a domingo.
* Inclusión: Menús adaptados para celíacos y vegetarianos.
* Servicio: Personal bilingüe y una capacidad para 145 cubiertos.

En definitiva, Albur no busca competir con las casas de tango tradicionales, sino ofrecer una alternativa estética y cultural que emocione tanto al local como al viajero que busca la verdadera alma de Buenos Aires

By MAGAZINE TURISTICO DIGITAL

TODA LA ACTUALIDAD DEL TURISMO EN ARGENTINA Y EN EL MUNDO....