
Ya sea mediante convenios formales o acuerdos de cooperación técnica, el objetivo es claro: potenciar la oferta, optimizar la infraestructura y, fundamentalmente, captar mercados que, de forma individual, serían más complejo.
En un escenario turístico nacional cada vez más dinámico, la articulación entre los distintos niveles del Estado y los entes de promoción se volvió una herramienta indispensable para garantizar la sostenibilidad del sector. La optimización de recursos económicos, el intercambio de datos estadísticos y la creación de corredores regionales permitieron que destinos con perfiles diversos pudieran complementar sus ofertas en lugar de competir de manera aislada.
Esta visión integradora no solo benefició la logística interna de las provincias, sino que mejoró sustancialmente la experiencia del viajero, quien hoy busca circuitos integrados y propuestas multitemáticas que transcienden los límites jurisdiccionales.
En este marco, Mensajero conversó con referentes de tres puntos neurálgicos del mapa nacional: Santa Fe (ciudad), Neuquén y Salta, quienes coincidieron en que la articulación fue el motor que permitió a los destinos urbanos y de naturaleza mantenerse competitivos en un calendario turístico cada vez más exigente.
EL MODELO DE LA REGIÓN CENTRO: SANTA FE, ROSARIO, CÓRDOBA Y PARANÁ
Javier Dellamónica, subsecretario de Turismo de la capital de Santa Fe, detalló cómo el destino consolidó un bloque robusto junto a otras grandes ciudades. El funcionario destacó que el trabajo no fue improvisado, sino que respondió a una planificación que tuvo un hito hace dos años en la Feria Internacional de Turismo (FIT).
“Firmamos un convenio para sumar a Rosario y trabajar las cuatro ciudades. La primera estrategia en este trabajo articulado es el intercambio de experiencias”, explicó Dellamónica. Esta labor no se limitó a lo promocional, sino que caló hondo en la gestión profesional, abarcando observatorios de estadísticas, accesibilidad y la coordinación de calendarios para evitar la superposición de eventos.
Uno de los puntos más fuertes de esta alianza fue la relación estratégica entre Santa Fe capital y Paraná. “Si ponemos a disposición nuestra infraestructura, multiplicamos centros de convenciones, plazas hoteleras y servicios turísticos”, señaló el funcionario. Esta capacidad combinada les permitió aspirar a eventos de gran escala, proyectando congresos de más de 2500 participantes que, individualmente, saturarían la capacidad de cualquiera de las dos ciudades.
NEUQUÉN: ENTRE LA GESTIÓN INFORMAL Y LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL
Por su parte, Sergio Sciacchitano, subsecretario de Turismo de la provincia, ofreció una visión complementaria: la colaboración como una herramienta de gestión cotidiana que no siempre requirió de la burocracia de un papel firmado para ser efectiva. Con Río Negro, por ejemplo, el trabajo conjunto excedió lo turístico para tocar temas de energía y conectividad.
En el sector turístico, esta relación se tradujo en gestiones compartidas ante organismos internacionales. Actualmente, Neuquén lidera la primera etapa de un préstamo del Banco Mundial que benefició también a Río Negro y Chubut, destinado a infraestructura y desarrollo de productos. Asimismo, la sinergia se extendió a destinos como Pinamar, con quienes compartieron acciones de promoción cruzada verano-invierno, y Mendoza, en materia de normativas para prestadores.
Un hito para la provincia fue el convenio formal con una ONG de Francia para el desarrollo de sendas en Villa Traful y Villa La Angostura. “Ya vamos por la segunda etapa con construcción de refugios y cartelería”, explicó Sciacchitano, demostrando que la cooperación internacional elevó la calidad de la infraestructura local.
EL IMPULSO DEL SECTOR PRIVADO: EL EJE SALTA – MENDOZA
La articulación no sólo nació de las carteras gubernamentales; el sector privado cumplió un rol fundamental en la detección de oportunidades comerciales. Lía Rivella, presidenta de la Asociación Salteña de Agencias de Viajes (ASAT), relató cómo surgió la alianza con Mendoza para potenciar la ruta del vino.
“En un workshop en Mendoza notamos que no teníamos circuitos en común. Pensando en la conectividad aérea internacional que compartimos y propusimos unir fuerzas para promover una ruta enogastronómica”, detalló Rivella. La propuesta fue tomada por AMAVIT (Mendoza) y luego avalada por los ministerios de ambas provincias, lo que derivó en un convenio firmado en la última FIT.
Este acuerdo buscó llevar a cabo acciones técnicas y de promoción para posicionar circuitos integrados en el mercado internacional. Además, Rivella destacó el trabajo regional con el evento “Norte Argentino Conecta”, donde las agencias de la región demostraron que la unidad es el camino para ser pioneros.
“Desde el privado trabajamos para la región desde hace mucho tiempo”, afirmó Rivella. En esa misma línea, también hizo énfasis en el trabajo en conjunto y en la renovación de lazos entre Salta capital y San Salvador de Jujuy para fortalecer el producto Norte argentino.
En todos los casos, el “trabajo codo a codo” dejó de ser un eslogan para convertirse en la única forma viable de gestionar el crecimiento. La optimización de recursos, el intercambio de datos y la promoción cruzada fueron los pilares de una industria que entendió que, en el mapa del turismo global, nadie llega lejos si camina solo.
