
“El Calafate claramente tiene un diferencial muy grande porque es la puerta de acceso al Parque Nacional Los Glaciares, que es mundialmente conocido. A la hora de elegir un destino sede de eventos, realmente juega en primera”, señaló la subsecretaria de Turismo de El Calafate, Mariela Florio en diálogo con Mensajero.
A este atractivo se suma una infraestructura que permite recibir visitantes durante todo el año. El aeropuerto internacional se encuentra a unos 20 kilómetros de la ciudad y mantiene conexiones permanentes con Buenos Aires. Además, el destino cuenta con vuelos hacia Santiago de Chile y San Pablo, mientras que próximamente se sumará una nueva conexión directa con Brasil operada por Gol.
La conectividad regional también ocupa un lugar central en la estrategia. Durante la temporada alta, El Calafate tiene la posibilidad de contar con Bariloche y Trelew, además de Córdoba, mientras que el vínculo con Ushuaia se mantiene durante todo el año.
En este sentido, la llegada de Gol representa una oportunidad para ampliar el mercado brasileño. La compañía comenzará a operar desde noviembre una ruta directa entre San Pablo, El Calafate y Ushuaia, con tres frecuencias semanales. “Vemos con mucho entusiasmo a las operadoras y agencias esta novedad, porque ha crecido muchísimo el mercado de Brasil para nosotros y es prioritario”, destacó Florio. Además, remarcó el rol de San Pablo como hub internacional, ya que permite conectar al destino patagónico con otros mercados.
UNA PROPUESTA QUE VA MÁS ALLÁ DEL PERITO MORENO
Aunque el glaciar continúa siendo uno de los principales argumentos para elegir El Calafate, el destino busca que los eventos y viajes de incentivo incorporen una agenda más amplia de actividades. La oferta incluye navegación por el Lago Argentino, excursiones al glaciar Spegazzini, caminatas sobre el hielo, kayak frente a los glaciares y propuestas vinculadas con la estepa patagónica. También se desarrollaron experiencias como recorridos en vehículos 4×4, comidas dentro de cuevas y avistaje de cóndores.
Las estancias patagónicas forman parte de esta estrategia, con propuestas que combinan gastronomía y cultura local. Los grupos pueden conocer el trabajo rural y las tradiciones vinculadas con la producción ovina, para luego participar de un asado de cordero acompañado por espectáculos folclóricos. “Hoy en día no solamente es el glaciar Perito Moreno, sino que hay una oferta muy integrada”, explicó.
Para el segmento MICE, esta diversificación permite construir programas de incentivos que aprovechen los atractivos naturales y culturales de la región y conviertan la estadía en una experiencia diferencial.
El destino cuenta con más de 11.000 camas y una oferta hotelera que abarca desde establecimientos de cinco estrellas hasta hosterías y cabañas. Esta capacidad permite atender distintos formatos de grupos y eventos, mientras que la variedad de servicios receptivos completa la propuesta.
Desde la recepción de los pasajeros en el aeropuerto y los guías hasta la hotelería, gastronomía y excursiones, El Calafate busca sostener un estándar de servicio acorde con las exigencias del turismo de reuniones.
Además, el impacto esperado excede la duración del evento. Según explicó el referente, uno de los principales beneficios del segmento es la posibilidad de generar un regreso posterior de los participantes, ya sea con familiares o amigos.
“Está comprobado que el participante después vuelve si realmente se llevó una experiencia”, concluyó la subsecretaria. De esta manera, un congreso, una convención o un viaje de incentivo puede funcionar también como una puerta de entrada para futuros viajes de ocio.
Con conectividad internacional en expansión, una capacidad hotelera amplia y una oferta que combina naturaleza, aventura, gastronomía y cultura patagónica, El Calafate busca ampliar su participación en el mercado MICE y aprovechar el crecimiento de los viajes de incentivos hacia la Patagonia.
