
Antes del estallido bélico, el MSC Euribia ya se encontraba en el centro de la escena logística. Con el conflicto en escala, la incertidumbre sobre su recorrido también venía creciendo debido al contexto en los países cercanos. Sin embargo, en las últimas horas, desde la compañía confirmaron a este medio que, si bien no hay un comunicado oficial masivo todavía, la decisión operativa ya está tomada:
“El buque permanece en Dubái y todo se encuentra en calma a bordo, pero el resto de la temporada será cancelado. Se dieron de baja las tres salidas que quedaban pendientes desde Doha”, indicaron fuentes de la naviera. Esta cancelación masiva responde a la inviabilidad de realizar el recambio de pasajeros (turnaround) en Doha, dado que el espacio aéreo restringido impide que los nuevos cruceristas lleguen a Qatar y que quienes finalizan su viaje puedan regresar a sus hogares.
PUERTOS AL LÍMITE: “POBLACIÓN CAUTIVA”
La situación ha transformado la dinámica de los puertos de Dubái y Doha. Diseñados originalmente para un flujo ágil de miles de personas que entran y salen en cuestión de horas, hoy estas terminales enfrentan una saturación crítica.
Las embarcaciones se han convertido, en la práctica, en hoteles flotantes para una “población cautiva” que requiere suministros, alimentos y servicios básicos de forma prolongada. Esta inmovilización forzosa desborda la infraestructura portuaria, que no está preparada para sostener a miles de personas de manera estática mientras los organismos internacionales evalúan rutas de navegación que eviten el riesgo militar.
DESAFÍO OPERATIVO HISTÓRICO
Con los aeropuertos inoperativos y las rutas marítimas bajo amenaza constante, el sector de los cruceros enfrenta uno de los desafíos más grandes de su historia reciente. Para los pasajeros argentinos que tenían reservas para estas últimas tres salidas desde Doha, la noticia implica la cancelación total de sus itinerarios, sumándose a la ola de reprogramaciones que afecta a toda la industria turística vinculada al Medio Oriente.
