
Las Sierras de Córdoba son su principal atractivo, un sistema montañoso que ofrece una geografía variada y múltiples oportunidades para el viajero. El Valle de Punilla, con su polo turístico en Villa Carlos Paz, es el más conocido. No obstante, las Sierras Chicas, con pueblos como La Falda o Villa Giardino, proponen una alternativa más serena, con senderos y arroyos que invitan a la calma y la contemplación. Aquí, el aire serrano se respira en cada caminata, y el ritmo de vida se desacelera.
Para quienes buscan una experiencia más auténtica y alejada de las multitudes, el Valle de Traslasierra es un tesoro por descubrir. Del otro lado de las Altas Cumbres, este valle presenta un clima más cálido y una atmósfera rústica. Ciudades como Mina Clavero, con sus balnearios naturales, y Nono, con sus talleres de artesanías, son una invitación a desconectarse. El Parque Nacional Quebrada del Condorito es un refugio de biodiversidad y un lugar privilegiado para observar al majestuoso cóndor andino en su hábitat natural, un espectáculo que conmueve por su grandiosidad.
Córdoba es también una provincia para la aventura. La geografía del lugar es ideal para el trekking, el mountain bike, el parapente y el kayak. Los lagos artificiales, como el Embalse de Río Tercero, son un escenario perfecto para los deportes náuticos. La provincia no solo ofrece historia y paisajes, sino también la posibilidad de vivir el presente con adrenalina y dinamismo.
Finalmente, el Camino de las Estancias Jesuíticas es una ruta histórica y cultural que conecta cinco estancias rurales y una residencia en la capital, todas ellas también Patrimonio de la Humanidad. Este recorrido ofrece una inmersión profunda en la historia colonial de la región y en el ingenio de la arquitectura de la época.
