
En una jornada marcada por la exclusividad y el profesionalismo, Vanguard, representante oficial de Regent Seven Seas en Argentina, organizó una visita guiada de la que participaron alrededor de 30 ejecutivos de los principales operadores y agencias de viajes del país. Mensajero, como medio especializado, pudo recorrer cada rincón de este navío que redefine el concepto de “todo incluido”.
Desde el momento en que se pisa la cubierta, queda claro que el Seven Seas Splendor no es simplemente un crucero, sino la máxima expresión de la sofisticación en alta mar. Este barco, botado en 2020, es el segundo de una generación que comenzó con el Explorer y que recientemente se completó con el Grandeur en 2023, formando una suerte de “trilogía” de excelencia. Con una capacidad diseñada para ofrecer espacio y privacidad, el Splendor se presenta como un refugio de serenidad con 15 cubiertas dedicadas al disfrute absoluto. La jornada comenzó en la puerta de ingreso al navío, donde el grupo fue recibido por Kelly, la guía de la compañía; y por los representantes de Vanguard, encabezados por Adrián Pavese.
Uno de los puntos que más impactó a los agentes de viajes durante el recorrido fue la configuración de los alojamientos. En el Seven Seas Splendor, el concepto de “cabina” ha sido erradicado para dar paso exclusivamente a las suites. De hecho, el 100 % de las habitaciones cuenta con balcón privado, eliminando por completo las opciones internas o externas sin vista.
La visita comenzó “por todo lo alto”, conociendo la legendaria Suite Regent que es la única en el barco y ofrece algunos servicios particulares como la posibilidad de acceso a The Study, un comedor privado para un máximo de 12 huéspedes, es decir que pueden invitar a otros huéspedes que no estén esa misma categoría de cabina. Con una superficie asombrosa de 486 metros cuadrados, esta estancia es, sin exagerar, una mansión flotante que dejó a los presentes sin palabras. Un punto a tener en cuenta es que entre otros beneficios, estos huéspedes tienen dos sesiones de masajes incluidas.
Otra de las cabinas que se visitaron fueron las de la categorias se visitaron fueron la Grand Suite, es la que le sigue en extensión y uno de los tips que dio Kelly es bookear de las 8 disponibles siempre las del centro o las de atrás porque da menos el viento y se puede disfrutar mejor del balcón tan lujoso como el interior.
Sin embargo, la democratización del lujo en Regent se hace evidente al observar la categoría de entrada, la Deluxe Veranda, que con sus 32 a 34 metros cuadrados ya supera con creces el tamaño promedio de las habitaciones de hoteles de cinco estrellas en tierra firme.
La distribución del barco está pensada para la comodidad y el descanso. Mientras que las cubiertas 4 y 5 albergan las áreas públicas y de entretenimiento, las cubiertas 7, 8, 9 y 10 están reservadas exclusivamente para las suites, garantizando un ambiente de absoluto silencio y practicidad para los huéspedes.
GASTRONOMÍA Y SERVICIO: EL PLACER DE NO SACAR LA BILLETERA
El recorrido continuó por los espacios gastronómicos, un pilar fundamental de la experiencia Regent. La propuesta es clara: todo está incluido. Esto no se limita a las comidas en el restaurante principal, sino que abarca también los restaurantes de especialidades, donde la alta cocina es la protagonista.
Cabe destacar que la política de bebidas de la naviera es una de las más generosas del mercado. Los pasajeros tienen acceso a bebidas de etiquetas premium y alcohol de primera línea en todo momento y lugar, sin costos adicionales. Además, para aquellos que prefieren la intimidad de su suite, el servicio de habitación las 24 horas ofrece una carta selecta para disfrutar en cualquier momento del día.
Un detalle que no pasó desapercibido para los profesionales del turismo fue el servicio de lavandería incluido para todas las categorías de suite. En palabras de los anfitriones de Vanguard, es un “lujazo” poder entregar la ropa y decidir si se desea lavada, planchada o colgada, tal como en los mejores hoteles del mundo. Esta atención al detalle refuerza la idea de que la tarjeta del barco sirve únicamente para subir y bajar; una vez a bordo, el huésped es dueño de todo.
EL DIFERENCIAL: EXCURSIONES DE CORTESÍA E ITINERARIOS EXCLUSIVOS
Si hay algo que posiciona a Regent Seven Seas por encima de sus competidores es su política de excursiones incluidas. Es la única naviera en su segmento que ofrece salidas de cortesía para todos sus huéspedes en todos los itinerarios y categorías. En cada puerto de visita, los pasajeros pueden elegir entre diversas opciones según su interés, horario e incluso intensidad física, algo que está detallado minuciosamente para facilitar la planificación.
Durante la charla técnica, se hizo hincapié en que el foco de la compañía está en los itinerarios. Regent se esfuerza por renovar sus rutas anualmente, incorporando puertos nuevos a los que solo barcos de este porte pueden acceder. Para el pasajero recurrente —un perfil que abunda en esta categoría—, esto garantiza que siempre habrá un rincón del Mediterráneo o del Caribe por descubrir.
Incluso en puertos como Buenos Aires, el Splendor suele realizar overnights (pernoctes), permitiendo que los pasajeros extranjeros disfruten de la ciudad durante dos días completos, participando en excursiones locales antes de continuar su travesía.
PERFIL DEL PASAJERO Y NOVEDADES DEL GRUPO
El perfil del viajero que elige el Seven Seas Splendor es generalmente de entre los 50 y 70 años, con vasta experiencia en viajes. Si bien se permiten niños a partir de los seis meses, los anfitriones aclararon que el barco no cuenta con espacios ni entretenimiento dedicados para menores, siendo un ambiente más orientado a adultos y, en ocasiones, familias con adolescentes.
Como nota de color para el mercado local, Vanguard aprovechó la ocasión para mencionar que su otra representación, Oceania Cruises, ha dado un giro estratégico desde el 7 de enero, convirtiéndose en una línea exclusivamente para adultos (mayores de 18 años), mientras que Regent aún mantiene su política de apertura a familias.
La visita culminó con una sensación de asombro generalizado entre los agentes de viajes. El Seven Seas Splendor no solo cumplió con las expectativas, sino que las superó al demostrar que el lujo, cuando está bien entendido, se basa en la libertad: la libertad de no preocuparse por gastos extra, de elegir la mejor excursión y de disfrutar de un espacio personal inigualable en el mar.
