
“En gastronomía no tuvimos una baja considerable del consumo. Enero fue muy parecido al de 2024, con un promedio apenas entre un 5 % y un 7 % menor, e incluso algunos establecimientos estuvieron hasta un 10 % arriba”, señaló Szkrohal. Según detalló, la diferencia interanual en la cantidad de tickets fue mínima y pudo compensarse gracias a los fines de semana con buen clima y a los eventos nocturnos, que equilibraron los días más tranquilos de lunes a miércoles.
En el caso de la hotelería, el dirigente indicó que la ocupación registró una baja cercana al 8 % respecto de enero del año pasado. No obstante, destacó que “la brecha se fue achicando en comparación con las caídas más fuertes que tuvimos durante el invierno”, lo que considera una señal positiva para el sector.
Consultado sobre las estrategias para incentivar el consumo, Szkrohal explicó que los márgenes de rentabilidad en gastronomía son hoy mucho más ajustados que en otros años. “Los precios de las cartas tienen rentabilidades mucho más chicas que las históricas y seguimos enfrentando problemas estructurales como la alta carga impositiva y la litigiosidad laboral”, afirmó. A esto se suma, según indicó, la dificultad para reactivar el consumo en un contexto de salarios bajos.
En ese escenario, los establecimientos que mejor desempeño muestran son aquellos que logran sostener una relación precio-calidad competitiva. “El cliente hoy es muy cuidadoso y acepta propuestas que siente justas”, resumió.
De cara a febrero, el presidente de la entidad advirtió que el comportamiento del turismo es cada vez más impredecible. “Vamos a medir semana vencida. Hoy predominan las estadías cortas: unas tres noches y media en hoteles y entre cinco y siete noches en departamentos, con mucha demanda espontánea de cercanía y mayor movimiento de jueves a domingo”, explicó.
El clima vuelve a ser una variable determinante. “Si acompaña, el fin de semana cambia todo; si no, el promedio cae. Tenemos grandes expectativas en carnavales, que creemos puede ser el mejor fin de semana del año si el tiempo ayuda”, concluyó Szkrohal, al tiempo que aseguró que el sector seguirá evaluando día a día el impacto del poder adquisitivo en la ocupación y el consumo gastronómico.
