
El predio, que hasta el momento se encontraba bajo la órbita de la Secretaría de Turismo y Ambiente y de la Administración de Parques Nacionales, forma parte del emblemático Complejo Unidad Turística de Embalse. Este conjunto arquitectónico fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2013, lo que añade una capa de complejidad y sensibilidad a la operación de venta.
LOS FUNDAMENTOS DE LA MEDIDA Y LAS ÁREAS EXCLUIDAS
La decisión del Ejecutivo se ampara en el Decreto 2670/15, que faculta al Estado a declarar como “innecesarios” o “sin destino” aquellos inmuebles que no resultan imprescindibles para la gestión de los organismos asignados. Según los informes técnicos, la extensión desafectada ya no cumplía una función operativa vital para la administración central.
Sin embargo, la resolución establece límites claros para proteger áreas de valor ambiental y logístico:
* Reserva Natural: Quedan excluidos los sectores correspondientes a la Reserva Natural Educativa Cerro Pistarini.
* Infraestructura: No se incluyó la servidumbre administrativa de electroducto ni el Bungalow N° 51, vinculado a Parques Nacionales.
EL DESAFÍO DE PRESERVAR EL MONUMENTO HISTÓRICO
Dado que el complejo es una pieza clave del patrimonio nacional, la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos tuvo una intervención directa en el expediente. Si bien el organismo consideró procedente la venta, fijó una condición ineludible para los futuros propietarios: la obligación de preservar y restaurar los valores patrimoniales del conjunto.
Esta venta representa un momento bisagra para el departamento Calamuchita. Mientras el Gobierno busca eficientizar los activos del Estado, la comunidad regional y los sectores de conservación observan con atención cómo la gestión privada impactará en un sitio que, durante décadas, fue el símbolo del acceso masivo al descanso y las vacaciones en las sierras cordobesas.
