
En Iguazú, Misiones, se debía implementar en junio una tasa provincial sobre los turistas extranjeros, que se suma a la tasa municipal ya vigente destinada a infraestructura urbana y donde se cobran 2,50 dólares. Según detalló Darío Dell’Era, presidente de la regional de Iguazú, la misma saldría 1, 2 o 3 dólares por noche dependiendo de la categoría del hotel, y ejemplificó que estos cargos podrían encarecer hasta 20 o 22 dólares una estadía promedio de dos noches en un hotel de cuatro o cinco estrellas, considerando ambas tasas.
“La tasa provincial se aplica por noche y por pasajero, y la mayor parte está destinada a la promoción turística y a la atención de turistas en hospitales provinciales. Pero encarecer el alojamiento puede hacer que el turista brasileño opte por quedarse del otro lado de la frontera, en Brasil, y eso impacta directamente en el comercio local, la gastronomía y los servicios turísticos”, señaló Dell’Era
El sector coincide en que, aunque la tasa es válida en destinos internacionales —como Barcelona o Tailandia—, el momento económico y la fuerte competencia con Brasil hacen que el cobro adicional pueda reducir la cantidad de turistas alojados en Argentina. “Vivimos del turismo; no tenemos otra actividad económica. Cada pasajero que se aloja acá deja dinero en hoteles, taxis, excursiones y gastronomía. Si se va a Brasil, ese flujo desaparece”, explicó.
BARILOCHE: LA QUEJA DE LOS AGENTES DE COBRO Y LA TRANSPARENCIA EN EL INGRESO
En Bariloche, la experiencia con la tasa mostró que la percepción de los turistas y la efectividad dependen de la contraprestación de servicios. Cuando los fondos recaudados se destinaron a obras visibles, como miradores y embellecimiento del circuito Chico, la tasa ganó aceptación. Así es que Omar Herrera, de Aavytuba, comentó que si se cobra un impuesto y no se da nada a cambio, el pasajero lo percibe como un costo extra injustificado.
El operador destacó la necesidad de priorizar obras útiles para el turismo, como centros de interpretación, baños y accesos seguros, más allá de miradores estéticos. Además, apuntó que la implementación debe considerar la informalidad: muchos alojamientos no habilitados no participan de la recaudación, mientras los hoteles formales soportan la carga.
Lo mencionado fue uno de los puntos por lo cual Bariloche dejó de cobrar este impuesto. Los agentes de cobro, en esta caso los alojamientos, perdían la competencia al tener que agregar al costo final las tasas.
Actualmente, desde los privados la opinión de volverla a implementar no es positiva: “No implementaría hoy una tasa turística porque estamos sumando un costo más al viaje del pasajero. Debemos sostener tarifas accesibles y asegurar volumen de trabajo, especialmente en un contexto económico y cambiario complejo”, afirmó Herrera a Mensajero.
USHUAIA: LA NEGATIVA ROTUNDA DE LOS PRIVADOS
Otro caso actual y similar ocurre en Ushuaia. La oposición de las empresas privadas a la implementación de la tasa unió al sector en contra de la medida. Andrea Forti, integrante de la Asociación de Agencias de Viajes de Ushuaia, explicó a Mensajero: “No es que uno no esté de acuerdo con las tasas en general, sino que la normativa tiene que estar clara. Una tasa tiene que tener una contraprestación de servicios y un fin específico; de lo contrario, es un impuesto. En Ushuaia, el proyecto de tasa no especificaba a qué se destinaría lo recaudado, y eso fue lo que nos generó rechazo.”
Forti agregó que la realidad del destino no requiere desalentar la llegada de turistas, un punto de unión dado que Ushuaia recibe anualmente miles de pasajeros de cruceros y busca aumentar la llegada de turistas nacionales: “No necesitamos una tasa que desaliente el turismo. Cuando se propuso, eran 10 dólares para los argentinos y 20 para los extranjeros, un monto considerable. Por eso, todas las cámaras nos unimos y logramos que la medida no se implementara.”
La ejecutiva también destacó la importancia de trabajar en equipo entre público y privado para mejorar la infraestructura y los servicios del destino: “Siempre hay cosas para mejorar. Nos reunimos con Parques y con el municipio para resolver cuestiones de senderos, calles y bacheo. Desde el privado aportamos donde podemos, pero necesitamos proyectos claros y consensuados.”
El debate sobre las tasas turísticas sigue abierto en Argentina, donde los destinos evalúan el equilibrio entre generar ingresos para infraestructura y servicios y mantener la competitividad frente a otros lugares sin impuesto.
Todas las experiencias y representantes coinciden en un punto clave: la tasa turística puede ser útil, siempre que se traduzca en servicios directos para el turista y no solo en ingresos fiscales. La transparencia en la rendición de cuentas y la priorización de obras impactantes son esenciales para que la percepción sea positiva.
No obstante, si se implementa sin estrategia, puede tener efecto negativo sobre la competitividad y reducir el flujo de visitantes, especialmente en destinos fronterizos como Iguazú. En Bariloche, el aprendizaje sugiere que el éxito depende de la coordinación público-privada y de que los fondos se destinen a mejoras tangibles que beneficien directamente al turista.
