
Con la publicación del Decreto 602/2025, el Ejecutivo derogó el Decreto 299/23, aprobado durante la gestión anterior, y habilitó a la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) a convocar a inversores privados para desarrollar una nueva infraestructura portuaria. El plan apunta a posicionar al Puerto de Buenos Aires como un hub logístico y turístico regional, capaz de recibir buques de gran porte y cruceros internacionales.
UNA LICITACIÓN BAJO EL MODELO DE INICIATIVA PRIVADA
El nuevo esquema de desarrollo se realizará bajo el Régimen de Iniciativa Privada, una figura que permite a las empresas proponer, diseñar y financiar proyectos de interés público. Según el decreto, la ANPYN —dependiente del Ministerio de Economía— será la autoridad encargada de recibir y evaluar las propuestas, que deberán contemplar tanto obras técnicas como planes de inversión y gestión operativa.
El objetivo central es consolidar un operador único para las terminales de carga (espigones 1, 2 y 3) y desarrollar una nueva terminal exclusiva para cruceros en los espigones 4 y 5. Este enfoque busca separar las operaciones comerciales de contenedores del creciente tráfico turístico, optimizando la logística y mejorando la experiencia de los pasajeros que llegan a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por vía marítima.
FIN DE LA CONCESIÓN ANTERIOR Y UNIFICACIÓN OPERATIVA
El decreto dispone además la unificación de las concesiones vigentes de las terminales 1, 2 y 3 en una sola, bajo la gestión de un único operador. Esto responde a la necesidad de evitar conflictos contractuales que pudieran frenar las obras y garantizar una administración más eficiente.
Asimismo, se mantiene la validez de los acuerdos firmados en 2023 con las empresas Terminales Río de la Plata S.A. y Terminal 4 S.A., pero se transfiere la calidad de concedente a la ANPYN, que desde enero de 2025 actúa como autoridad portuaria nacional tras la disolución de la Administración General de Puertos.
UN PROYECTO ESTRATÉGICO PARA LA COMPETITIVIDAD
Entre los argumentos que sustentan el nuevo llamado a licitación, el Gobierno señala la urgencia de modernizar la infraestructura portuaria y aumentar la profundidad de los muelles para permitir el ingreso de buques de hasta 366 metros de eslora y 52 de manga. Hoy, el puerto opera con un calado limitado, lo que lo coloca en desventaja frente a terminales regionales como Montevideo o Santos.
El proyecto busca revertir esa brecha y consolidar al Puerto de Buenos Aires como centro logístico regional, alineado con los estándares internacionales y preparado para absorber el crecimiento del comercio exterior argentino.
IMPULSO AL TURISMO DE CRUCEROS Y DESARROLLO URBANO
Uno de los puntos más destacados del decreto es la decisión de destinar los espigones 4 y 5 a la construcción de una terminal de cruceros y un área turística-comercial, con infraestructura complementaria que incluirá hoteles, restaurantes, estacionamientos y espacios recreativos.
Esta propuesta apunta a integrar funcionalmente el puerto con la ciudad, potenciando el turismo internacional y revalorizando el histórico edificio de los silos graneleros. Además, la medida busca consolidar el flujo creciente de pasajeros de cruceros, un segmento que en los últimos años mostró un notable incremento de arribos y consumo turístico en Buenos Aires.
LA VISIÓN DEL GOBIERNO
El decreto se enmarca en la política general de desregulación impulsada por la administración de Javier Milei, que promueve la participación privada como motor del desarrollo. Según la norma, el modelo anterior —basado en inversión estatal— “no se adecúa a las necesidades del sector ni a las políticas actuales”, por lo que se optó por un esquema que garantice la eficiencia económica y la competitividad internacional.
Con este llamado, el Ejecutivo da el primer paso hacia una reconfiguración integral del sistema portuario nacional, abriendo la puerta a inversiones estratégicas que podrían redefinir el rol del Puerto de Buenos Aires en el comercio y el turismo marítimo de la región.
