El Niño obliga al turismo a reforzar la prevención
El Niño obliga al turismo a reforzar la prevención
El fenómeno de El Niño comenzó a instalarse como una variable dentro de la planificación turística de las provincias del Litoral. Se trata de un tema sensible en toda la región: Entre Ríos, Santa Fe y Misiones comenzaron a trabajar sobre distintos esquemas preventivos ante un escenario que podría alterar playas, atractivos naturales, eventos, accesos e inversiones durante buena parte de la próxima temporada.

La preocupación atraviesa a destinos con características diferentes. En Entre Ríos, el foco está puesto sobre los balnearios y las zonas ribereñas; Misiones sigue de cerca el comportamiento de los ríos Iguazú y Uruguay por su incidencia sobre Cataratas y Moconá; mientras Santa Fe analiza el impacto sobre sus corredores turísticos, prestadores y calendario de eventos. Además, se suma la situación en Corrientes, Chaco y Formosa.

El tema también fue planteado durante el último Consejo Federal de Turismo (CFT), donde las provincias del Litoral expusieron los trabajos que ya desarrollan y la necesidad de coordinar respuestas. Detrás de esas decisiones aparece una pregunta central: qué puede anticiparse realmente de El Niño y cuánto margen tiene el turismo para actuar antes de que se produzcan los eventos.

EL ESCENARIO QUE ANTICIPA LA METEOROLOGÍA

Facundo Azar, especialista del Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático Sistema de Alerta Temprana (CMMC SAT), explicó a Mensajero que las proyecciones permiten identificar las regiones con mayor probabilidad de afectación y construir un escenario para los próximos meses. “Las regiones en las cuales los mayores impactos se van a ver son Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y, en menor medida, el norte y centro de la provincia de Buenos Aires”, detalló.

Según Azar, en esas áreas podrían registrarse acumulados de precipitaciones superiores a los promedios históricos y una mayor recurrencia de tormentas fuertes o severas. “No es que intensifica los fenómenos, sino que hace que sean más repetidos en el tiempo”, aclaró. El escenario, además, podría atravesar buena parte de la temporada turística: el especialista indicó que los efectos podrían persistir hasta comienzos del otoño, con niveles elevados en los ríos y una mayor frecuencia de episodios de lluvias y tormentas.

ANTICIPAR EL ESCENARIO NO SIGNIFICA CONOCER EL DÍA

La posibilidad de proyectar una temporada más húmeda no implica saber con meses de anticipación dónde se producirá cada episodio. Ese límite resulta determinante para destinos que ya tienen programados carnavales, festivales y otras actividades durante el verano.

“No te puedo decir que va a ser el 15 de enero, porque eso sí es imposible”, ejemplificó Azar. La ubicación y magnitud de los principales excesos de precipitaciones podrán precisarse a medida que se acerque cada evento meteorológico. Esa incertidumbre también aparece en las decisiones de Entre Ríos. Jorge Satto, secretario de Turismo de Entre Ríos y presidente del Consejo Litoral de Turismo (Colitur), descartó que actualmente se analice suspender festivales o actividades con varios meses de anticipación.

“Es muy prematuro. Tratamos de dar la mayor cantidad posible de certezas, pero son muy pocas las que se pueden dar tres, cuatro o cinco meses antes”, sostuvo en diálogo con Mensajero. La provincia mantendrá, por ejemplo, la preparación de sus carnavales. Las condiciones meteorológicas más cercanas a cada fecha serán las que determinen eventuales modificaciones.

EL LITORAL BUSCA UNA RESPUESTA COORDINADA

Frente a las proyecciones, las provincias comenzaron a construir una respuesta regional. Desde el Colitur buscan compartir diagnósticos, profundizar las conversaciones con organismos nacionales y desarrollar herramientas preventivas que permitan actuar ante contingencias que puedan atravesar la actividad. Satto explicó que el punto de partida fue recurrir a especialistas antes de definir medidas. “Lo primero que hicimos fue buscar información lo más fidedigna posible, científica y autorizada”, señaló.

Marcela Aeberhard, secretaria de Turismo de Santa Fe, puso el acento en el intercambio entre las jurisdicciones. La funcionaria remarcó en Mensajero, la necesidad de “compartir información, generar diagnósticos y relevamientos que permitan anticipar respuestas para los sectores económicos y productivos que puedan verse afectados”.

En ese marco, Santa Fe puso a disposición del resto de la región su Plan Provincial de Acción para el Cambio Climático, mientras se prevén nuevos encuentros entre las provincias y áreas nacionales vinculadas con protección civil, emergencias y gestión del riesgo. A esa articulación se suma la Administración de Parques Nacionales, que viene trabajando con la Agencia Federal de Emergencias y cuenta con planes de riesgo para sus áreas protegidas.

Su presidente, Sergio Álvarez, señaló que la Cuenca del Plata estará entre las regiones que requerirán seguimiento durante los próximos meses. “Va a ser afectada, con lo cual nuestros parques en toda la cuenca van a tener algún tipo de afectación”, sostuvo. Además, el organismo prevé profundizar el trabajo territorial con las jurisdicciones involucradas. “Estamos previendo con las provincias, con los municipios y demás, ver de qué manera podemos generar espacios para poder pasarlo lo mejor posible. Y eso es a través de un programa que venimos trabajando”, agregó.

LOS DESTINOS BUSCAN ADAPTAR SU OFERTA

Más allá del trabajo regional, la prevención adopta características diferentes según los productos de cada provincia. Entre Ríos tiene una parte importante de su actividad estival asociada a playas y balnearios sobre los ríos Uruguay y Paraná. Ante la posibilidad de que algunos de esos espacios queden condicionados, la provincia analiza fortalecer alternativas que no dependan directamente del comportamiento de los cursos de agua.

“Tenemos muchos otros productos que van en paralelo con los balnearios y la actividad ribereña”, explicó Satto. Entre ellos mencionó los carnavales, las bodegas, los complejos termales, los museos, los espacios culturales y el Parque Nacional El Palmar.

En Misiones, en cambio, el comportamiento de los ríos tiene incidencia directa sobre algunos de sus principales atractivos. José María Arrúa, ministro de Turismo de Misiones, puso el foco en la operatividad, accesibilidad y seguridad de los espacios naturales frente a eventuales crecidas. Las Cataratas del Iguazú constituyen uno de los casos: las condiciones del río pueden obligar al desmontaje preventivo de sectores de las pasarelas de la Garganta del Diablo, sin que eso implique la paralización del resto del parque.

“Mientras el Circuito Garganta del Diablo permanece temporalmente cerrado por tareas preventivas sobre las pasarelas, los demás atractivos del Parque Nacional Iguazú continúan habilitados y reciben visitantes con normalidad”, remarcó Arrúa en Mensajero. Otro punto de atención son los Saltos del Moconá, donde un aumento del caudal del río Uruguay puede cubrir los saltos e impedir temporalmente las navegaciones. En paralelo, Misiones trabaja en la limpieza de arroyos, actualización de protocolos de evacuación, coordinación con municipios, relevamiento de recursos y fortalecimiento de los sistemas de monitoreo.

Santa Fe también incorporó el escenario a su planificación. La provincia concentra su trabajo sobre los corredores turísticos vinculados con los ríos Paraná y Salado, además de los prestadores, establecimientos y eventos que podrían atravesar modificaciones durante los próximos meses. Aeberhard explicó que el abordaje involucra a distintas áreas provinciales, municipios y comunas, con el objetivo de contar con información territorial y herramientas de prevención antes de que se produzcan las principales contingencias.

EL FENÓMENO TAMBIÉN MODIFICA LAS INVERSIONES

La adaptación no comienza necesariamente con una creciente. En Entre Ríos, las previsiones climáticas ya empiezan a influir sobre las recomendaciones que se brindan a municipios y prestadores respecto de las inversiones para la próxima temporada.

Satto explicó que el objetivo es evitar que nuevos recursos queden expuestos en sectores donde existe una mayor probabilidad de afectación. “Estamos sugiriendo que no se hagan inversiones para preparar un parador en la zona costera porque lo más probable es que venga una inundación y lo dañe”, indicó.

Como alternativa, planteó orientar esos fondos hacia infraestructura o servicios ubicados fuera de las áreas ribereñas, como cabañas, piletas, clubes u otras propuestas que puedan sostener actividad aun cuando las playas queden temporalmente condicionadas.

By MAGAZINE TURISTICO DIGITAL

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