El turismo, ¿en su peor momento desde la pandemia?
El turismo, ¿en su peor momento desde la pandemia?
El estallido de la guerra entre Estados Unidos-Israel e Irán ha provocado un sismo de magnitudes impredecibles en la industria del turismo mundial. Lo que comenzó como una escalada militar se ha transformado, en cuestión de días, en la mayor crisis para el sector aerocomercial y de viajes desde la pandemia de COVID-19 en 2020.

Con el cierre de espacios aéreos estratégicos y la parálisis de los principales hubs de conexión del Golfo Pérsico, el engranaje del turismo global —transporte, alojamiento y cruceros— enfrenta una parálisis que amenaza con costar más de 40.000 millones de euros.

Las advertencias de los gobiernos de no viajar a países como Israel, Emiratos Árabes Unidos y Qatar han sumido al sector en el caos. Según el informe de Tourism Economics, las llegadas de visitantes internacionales a Oriente Medio podrían desplomarse entre un 11 % y un 27 % interanual en 2026, una cifra devastadora frente al crecimiento del 13 % que se proyectaba apenas en diciembre pasado. Esto representa entre 23 y 38 millones de turistas menos.

LA INDUSTRIA HOTELERA HACE FRENTE A LA CAÍDA EN LAS RESERVAS

El golpe en la hotelería no se limita a la falta de nuevos huéspedes; se manifiesta en una crisis de cancelaciones masivas que alcanzan el 80 % de las reservas previstas para las próximas dos semanas. El desplome de ingresos es vertiginoso: Dubái (155.000 habitaciones), Doha (42.000) y Abu Dabi (34.000) generan habitualmente más de 39 millones de euros diarios por alojamiento. Esa cifra hoy se evapora al ritmo de la incertidumbre.

La seguridad de la infraestructura hotelera se ha visto comprometida de manera directa por la escalada bélica, registrándose ataques iraníes contra el emblemático Fairmont The Palm, donde el impacto de misiles desató graves incendios, mientras que en Baréin un hotel que albergaba a ciudadanos estadounidenses fue blanco de drones.

Ante este escenario, y en un esfuerzo por resguardar la reputación del destino, el Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi emitió una directiva obligatoria que exige a los hoteles extender la estadía de los pasajeros varados sin costo para el turista, ya que el Estado asumirá íntegramente los gastos de una medida que ya beneficia a más de 20.200 personas.

LÍNEAS AÉREAS Y UN COLAPSO DE LOS SUPERCONECTORES

La aviación civil vive su mayor alteración en años. El cierre de corredores aéreos en Irán, Irak, Israel, Qatar y Kuwait ha dejado un “agujero negro” en el mapa de la plataforma FlightRadar24. Dubái, el aeropuerto con más tráfico internacional del mundo, ha visto paralizadas sus operaciones, afectando no solo a la región sino a las rutas entre Europa, Asia y Oceanía.

La industria aérea enfrenta cifras de cancelaciones récord, con más de 3400 vuelos suspendidos solo en Oriente Medio durante la jornada del 1.° de marzo, mientras que a nivel global los retrasos superaron los 19.000 servicios debido a la congestión en corredores alternativos.

Este escenario ha generado un impacto crítico en los costos operativos, ya que rutas troncales que conectan Europa con Asia ahora deben realizar desvíos prolongados para evitar el espacio aéreo en conflicto, lo que deriva en un mayor consumo de combustible y una presión inevitable al alza en las tarifas.

En este contexto de incertidumbre, mientras operadoras como Swiss mantienen suspendidas sus conexiones a Dubái y Tel Aviv, otras como Emirates han iniciado una reactivación gradual, confirmando para el mercado argentino el retorno de sus servicios hacia Ezeiza los días 8 y 9 de marzo bajo el número de vuelo EK0247 y con escala en Río de Janeiro.

CRUCEROS: CANCELACIONES Y REPATRIACIONES DE LOS PASAJEROS

La Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) anunció la suspensión total de los itinerarios en Oriente Medio. La región, que se había consolidado como un destino de invierno de lujo, hoy tiene barcos transformados en “hoteles flotantes” para pasajeros que no pueden desembarcar debido a la falta de vuelos de conexión.

El sector de los cruceros ha sentenciado el final de su actividad en la región con decisiones drásticas, como la confirmación por parte de MSC Cruceros a Mensajero de cancelar lo que resta de la temporada para el MSC Euribia; aunque el buque permanece en Dubái bajo una calma aparente, la inviabilidad logística para realizar el recambio de pasajeros en Doha obligó a la naviera a dar de baja todas las salidas pendientes.

Esta retirada estratégica se repite en otras compañías, como la griega Celestyal, que ha decidido abandonar el Golfo Pérsico por completo y reubicar sus buques Celestyal Journey y Discovery hacia Atenas para iniciar de forma anticipada su temporada en el Mediterráneo.

A este complejo panorama se suma el conflicto gremial impulsado por el sindicato de marineros de Grecia (PNO), que ha convocado a huelgas para exigir que la zona sea declarada oficialmente como “zona de guerra”, buscando así prohibir legalmente el acercamiento de cualquier embarcación al área de conflicto.

LA DELICADA SITUACIÓN DE LOS AGENTES DE VIAJES

Para las agencias, especialmente las argentinas, el conflicto ha “cortado de raíz” el flujo hacia destinos exóticos. Dubái y Doha no son solo destinos; son nodos neurálgicos para llegar a Egipto, Japón o el sudeste asiático. “Los aeropuertos de Arabia Saudita no manejan tráfico argentino relevante, pero Dubái y Doha son clave: todo el flujo hacia Japón y el Extremo Oriente pasa por ahí”, explicó en reserva un agente con cerca de 50 clientes afectados.

Cuando esos puntos estratégicos reducen operaciones, el sistema se tensiona. Se acumulan pasajeros en tránsito, se reprograman vuelos y se generan cuellos de botella difíciles de destrabar. “Sacar a la gente de allá es muy complejo cuando las compañías directamente no están volando”, graficó otro operador.

En el escenario actual, el rol del agente de viajes ha mutado al de un coordinador de emergencias, tal como destaca Marcelo Palermo, director de Crown Travel, quien señala que la prioridad hoy es el monitoreo constante y la compleja gestión de repatriaciones.

Esta crisis ha dejado historias de pasajeros que debieron regresar a mitad de camino cuando ya sobrevolaban hacia el Golfo, lo que obliga a los profesionales a rearmar reservas desde cero y gestionar devoluciones masivas. Por su parte, desde el sector de las agencias de viajes online (OTA), confirmaron a Mensajero que, si bien estos destinos representaban un porcentaje menor de su venta total, el crecimiento de los últimos años era sostenido y hoy se trabaja a destajo en la reubicación de viajeros.

“La mayor preocupación radica en quienes se dirigían a destinos lejanos como Japón o China, ya que las aerolíneas que atraviesan el espacio aéreo ahora cerrado han convertido esos itinerarios en “papel mojado”, comentaron desde una OTA reconocida en el sector.

A pesar del desolador panorama actual, figuras como Gloria Guevara del WTTC e Ibrahim Khaled de la Middle East Travel Alliance coincidieron en que el sector ha demostrado una resiliencia extraordinaria en el pasado. Sin embargo, la duración de este conflicto y el impacto en la percepción de seguridad del viajero serán los factores que determinen si esta crisis es un bache profundo o una herida permanente para el turismo en el Golfo.

By MAGAZINE TURISTICO DIGITAL

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