
Con un verano intenso, Punta del Este reafirmó su posición como el motor económico del verano. Según Cristian Pos, director nacional de Turismo, aunque hubo una ligera variación en la cantidad de personas, el gasto fue superior, impulsado por una hotelería que igualó o mejoró sus niveles de ocupación respecto a 2025 y una gastronomía que reportó un desempeño sobresaliente.
* El factor argentino: tras un salto importante a finales de 2025, el segmento argentino retomó su presencia histórica. La rapidez de este mercado para reaccionar a incentivos y mejoras macroeconómicas fue clave para el éxito de la temporada.
* Brasil en alza: el público brasileño también mostró señales de recuperación, especialmente durante el calendario de Carnaval, fortaleciendo la diversidad del flujo internacional.
ESTRATEGIA: CALIDAD SOBRE PRECIO
Ante el eterno debate sobre los costos en Uruguay, el Ministerio de Turismo ha sido claro: la competencia no es por precio, sino por calidad y beneficios.
1. Incentivos fiscales: la devolución del IVA en gastronomía y alojamiento (vigente hasta abril) sigue siendo la herramienta de seducción más valorada por los extranjeros.
2. Diversificación: más allá de “Sol y Playa”, destinos como Colonia y Montevideo mantuvieron una ocupación sólida, mientras que el turismo rural en zonas como Lavalleja empezó a ganar terreno en el radar inversor.
DEL TURISTA AL RESIDENTE: EL “EFECTO DERRAME”
El fenómeno de Punta del Este y José Ignacio está trascendiendo lo estacional. Uruguay se está consolidando como un destino para vivir e invertir. El aumento en las solicitudes de residencia por parte de ciudadanos de Estados Unidos y Europa, sumado al flujo regional, demuestra que el turismo está funcionando como una puerta de entrada para capitales de largo plazo.
“Uruguay es un país relativamente caro en la región y tenemos que competir por calidad. Si no te cobran el IVA en alojamiento y gastronomía, el ahorro es muy grande”, cerró Pos.
