
El fenómeno tendrá características especialmente favorables: la franja central cruzará directamente el corredor que une ambas localidades, permitiendo observarlo sin necesidad de grandes desplazamientos. Incluso, quienes se alojen en la zona podrán disfrutarlo desde sus propios hospedajes, un diferencial clave desde el punto de vista comercial.
El eclipse alcanzará su punto máximo cerca del mediodía, con el sol en una posición óptima para la observación y la fotografía. Durante más de siete minutos, la luna cubrirá aproximadamente el 96% del disco solar, generando el característico anillo luminoso y una disminución de la luz cercana al 86%, creando una atmósfera única en plena jornada. Así lo expresó el encargado de Chubut Explorers, Pablo Gerez, en la presentación oficial del evento que tuvo lugar en la casa de la provincia en Buenos Aires.
Según estimaciones del sector, la provincia podría recibir hasta 30 mil visitantes motivados por el evento, con una fuerte concentración en la comarca andina. A la demanda propia de la temporada alta —potenciada por el fin de semana de Carnaval— se sumarán perfiles diversos: desde turistas curiosos hasta fotógrafos, periodistas y viajeros especializados en fenómenos astronómicos.
UN DESTINO QUE TRASCIENDE EL EVENTO
Más allá del eclipse, la estrategia del destino apunta a capitalizar el interés como puerta de entrada a una región con fuerte identidad natural y cultural. En ese sentido, el valle 16 de Octubre —conformado principalmente por Esquel y Trevelín— despliega una oferta amplia y accesible para distintos perfiles de viajeros.
A pocos kilómetros de Esquel, espacios como la Laguna La Zeta y Laguna Carao funcionan como áreas recreativas ideales para actividades al aire libre, desde kayak hasta jornadas de descanso en entornos de montaña. La ciudad, rodeada por cordones montañosos, actúa como portal de ingreso a un valle de origen glaciar, con paisajes modelados hace miles de años.
Uno de los grandes íconos es el Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial, que conserva bosques andino-patagónicos en excelente estado de preservación. A diferencia de otros destinos más masificados, aquí la experiencia se caracteriza por el silencio, la limpieza ambiental y el contacto directo con la naturaleza. Excursiones lacustres, senderismo y visitas al alerce milenario forman parte de su propuesta.
Trevelin, por su parte, aporta un diferencial cultural distintivo. Fundado por colonos galeses, mantiene viva esa herencia en su arquitectura, su gastronomía y sus tradiciones. El histórico Molino Harinero Nant Fach, aún en funcionamiento, y las tradicionales casas de té ofrecen experiencias que combinan historia y sabor.
En términos estacionales, el destino suma atractivos consolidados como los campos de tulipanes —uno de los productos más demandados en primavera— y nuevas propuestas vinculadas al turismo de flores, como los cultivos de peonías.
La región también se posiciona en segmentos específicos como el turismo activo de naturaleza. Áreas como el Lago Baggilt, enclavado en altura, ofrecen entornos prácticamente vírgenes, mientras que la reserva Piedra Parada sorprende con formaciones geológicas únicas, incluyendo una caldera volcánica de gran escala y el imponente Cañadón de La Buitrera, un referente internacional para la escalada.
A esto se suma la Ruta del Vino más austral del mundo, con bodegas emergentes que combinan producción vitivinícola con experiencias gastronómicas en un entorno singular.
Entre los íconos turísticos, La Trochita —el histórico tren patagónico a vapor— suma valor como experiencia en sí misma y también como producto vinculado al eclipse, con salidas especiales previstas hacia puntos estratégicos de observación.
ASTROTURISMO: EL NUEVO PROTAGONISTA
El eclipse no solo funcionará como evento convocante, sino como catalizador del astroturismo en la región. Las condiciones naturales —cielos limpios, baja contaminación lumínica y aire puro— posicionan al destino como ideal para la observación astronómica.
En ese marco, se desarrollarán campamentos astronómicos equipados con servicios, ubicados estratégicamente cerca de la franja central del eclipse. Estas propuestas incluirán experiencias guiadas, observación nocturna y logística integral, adaptadas tanto para aficionados como para públicos más especializados.
Además, se garantizará la provisión de lentes certificados para la observación segura, un aspecto clave en la planificación del evento.
Con infraestructura en expansión, una oferta diversificada y un fenómeno natural de alto impacto, Chubut se prepara para capitalizar una oportunidad única. La combinación entre evento y destino permite no solo atraer visitantes, sino también extender estadías y diversificar el consumo turístico.
En un contexto donde el viajero busca experiencias auténticas, personalizadas y conectadas con la naturaleza, el eclipse de 2027 aparece como un hito capaz de posicionar a la Patagonia andina en el mapa global del turismo experiencial.
