
De acuerdo con datos del U.S. Travel Association, el Travel Price Index refleja que el costo general de viajar en Estados Unidos se incrementó 23 % desde 2019. La suba no solo responde a la inflación general, sino también a una transformación estructural del modelo comercial del sector.
En el segmento aéreo y hotelero se consolidó el esquema “desagregado”: el precio base rara vez representa el gasto final. Equipaje facturado, selección de asiento, prioridad de embarque, limpieza diaria o incluso servicios básicos en alojamiento se facturan como adicionales. Para el consumidor, la percepción es clara: pagar más por menos prestaciones incluidas.
El impacto también se observa en el alojamiento. La tarifa promedio por noche pasó de USD 103 en 2020 a una proyección cercana a USD 162 en 2025, lo que implica un alza aproximada del 58 %. Este salto tensiona especialmente a los viajeros domésticos y a los segmentos más jóvenes.
OTRO INFORME QUE MODIFICA LA ELECCIÓN DE VIAJAR A EE. UU.
Una encuesta de la empresa de viajes grupales EF Go Ahead Tours indica que el 72 % de los integrantes de la generación Z y los millennials considera que los precios actuales vuelven los viajes inaccesibles. El fenómeno no solo afecta la intención de consumo, sino que modifica comportamientos: reservas más tardías, búsqueda intensiva de promociones y preferencia por estructuras tarifarias transparentes.
Desde el punto de vista sectorial, la brecha entre la percepción del consumidor y la estrategia de precios de las compañías podría derivar en un punto de inflexión para el mercado doméstico. Si el poder adquisitivo continúa rezagado frente al encarecimiento de vuelos, hoteles y servicios complementarios, la demanda podría resentirse más allá de los ciclos estacionales.
Para el trade regional, el escenario abre dos lecturas: por un lado, un mercado emisor con menor capacidad de gasto; por otro, una oportunidad para destinos que puedan ofrecer propuestas competitivas, previsibilidad tarifaria y valor agregado claro frente a un viajero cada vez más sensible al precio final.
