
Actualmente, las tasas no solo buscan recaudar para las arcas públicas, sino que se convirtieron en la principal herramienta de los gobiernos para intentar frenar el impacto ambiental de la aviación, responsable del 2,5% de las emisiones globales de CO2.
ALEMANIA Y SUECIA: EL CAMINO DE LA REDUCCIÓN
En un giro inesperado, algunos países decidieron dar marcha atrás para ganar competitividad.
* Alemania: El Gobierno federal aprobó planes para reducir los impuestos a niveles de 2024. Si el Parlamento lo ratifica en julio, los vuelos de corta distancia bajarán de 14,10 USD a 11,80 USD, mientras que los de larga distancia caerán de 64,30 USD a 54,00 USD.
* Suecia: El Parlamento (Riksdag) decidió suprimir oficialmente la tasa aérea a partir de julio de 2025. El sector aeroportuario sueco celebró la medida, argumentando que el impuesto anterior (que llegaba hasta los 33,20 USD) lastró la conectividad sin aportar soluciones reales a la transición climática.
BÉLGICA Y FRANCIA: LA PRESIÓN AUMENTA
En la vereda de enfrente, el ajuste fiscal y la agenda verde impulsaron fuertes subas:
* Bélgica: El impuesto para tramos cortos aumentó de 4,50 USD a 9,10 USD por asiento y llegará a los 10,00 USD en 2029. El primer ministro, Bart De Wever, admitió que el país necesita sanear sus finanzas tras años de mala gestión.
* Francia: Aplicó incrementos drásticos en 2025. Un pasajero en clase Business para un vuelo de larga distancia pasó de pagar 57,30 USD a 109,10 USD en concepto de impuesto solidario.
EL MODELO BRITÁNICO Y EL PANORAMA GLOBAL
El Reino Unido puso en marcha este mes de abril de 2026 un aumento en su Air Passenger Duty (APD). Los viajeros que vuelen desde territorio británico hacia destinos lejanos como Australia o Tailandia verán un recargo de 110,80 USD en su billete.
Fuera de la región, la situación no es más simple. En Estados Unidos, el 7,5% de la tarifa doméstica se destina a un fondo federal, sumado a tasas de seguridad y aduana que rondan los 10,00 USD por tramo. Por su parte, Singapur decidió postergar hasta octubre de 2026 su nuevo impuesto sobre combustible sostenible (SAF) debido a la inestabilidad en Oriente Medio y el encarecimiento del barril de queroseno, que ya promedia los 164,70 USD.
