
UNA OPORTUNIDAD ESTRATÉGICA PARA LA DIVERSIFICACIÓN
La elección de Lombardía y Véneto como sedes principales no es casual. Las autoridades italianas ven en esta coorganización la posibilidad de demostrar que el país posee una infraestructura robusta y una capacidad organizativa capaz de conectar grandes metrópolis con zonas alpinas.
Según Alessandra Priante, presidenta del Ente Nacional Italiano para el Turismo, esta es una oportunidad única para mostrar mucho más que los puntos de atracción masivos que suelen dominar las estadísticas del sector. Además, Priante destacó en declaraciones recientes que el vínculo entre la ciudad y las montañas permite reflejar la amplitud de la oferta italiana.
“Este megaevento es la herramienta perfecta para probar la versatilidad del destino, permitiendo que el flujo de visitantes se distribuya de manera más equitativa por el territorio y no se concentre únicamente en los circuitos clásicos”, comentó Priante.
EL IMPACTO EN LOS DESTINOS MENOS TRADICIONALES
Italia ya se posiciona habitualmente entre los cinco países más visitados del mundo, pero el desafío actual reside en romper con la estacionalidad y la concentración geográfica. Las autoridades confían en que las olimpiadas traerán un cambio profundo al poner en valor lugares que, fuera de los deportes invernales, difícilmente serían elegidos por el turista promedio para otras actividades.
Desde el organismo nacional de turismo subrayan que el reto ahora pasa por mantener una promoción coherente y continua que trascienda la duración del evento deportivo. El objetivo final es que Milán-Cortina 2026 deje un legado duradero para la industria, consolidando una red de destinos preparados para recibir turismo de alta calidad durante todo el año, apoyados en la tecnología de predicción y la mejora en la conectividad que traen consigo este tipo de citas internacionales.
