
DE ESPECTADORES A PROTAGONISTAS: EL AUGE DE LAS EXPERIENCIAS CULTURALES
Según datos de la plataforma Klook, la participación de turistas internacionales en experiencias culturales en Corea del Sur ha crecido más del 31 % en el último año. Los estudios de danza, las producciones televisivas y los recorridos temáticos de cine han desplazado en interés a los distritos comerciales tradicionales.
* Entrenar como un ídolo: en los estudios de baile de Seúl, los extranjeros ya representan cerca del 70 % de los alumnos en clases básicas de K-pop, buscando no solo aprender coreografías, sino vivir la disciplina de entrenamiento de sus artistas favoritos.
* Maquillaje y estilo local: la inmersión llega hasta la estética, con turistas que hacen largas filas para recibir servicios de maquillaje profesional con los estilos auténticos que lucen las celebridades coreanas.
* Ocio cotidiano: los servicios de karaoke han visto un incremento del 55 % en el gasto de visitantes extranjeros durante los últimos seis meses, consolidándose como una actividad de integración cultural clave.
EL RITMO DE LA VIDA REAL
Inspirados por el cine y la televisión, los seguidores de la tendencia K-Dive buscan recrear rutinas diarias coreanas. Esto incluye desde visitar baños públicos tradicionales hasta disfrutar de cenas nocturnas en puestos callejeros, adoptando la mentalidad de un “residente temporal”. Tal es el atractivo que incluso padres internacionales acompañan a sus hijos en estas experiencias de inmersión de varios días.
De acuerdo con la Organización de Turismo de Corea, el entretenimiento y los estilos de vida tradicionales representan actualmente casi el 42 % de los principales atractivos para el turismo extranjero.
IMPULSO GUBERNAMENTAL Y EXPANSIÓN REGIONAL
Ante este auge, el Gobierno surcoreano creó en septiembre de 2025 el K-Tourism Innovation Task Force. Este grupo de trabajo tiene como misión potenciar el turismo cultural y diversificar los destinos más allá de Seúl.
La estrategia busca imitar modelos de éxito internacional para desviar parte del flujo de visitantes hacia regiones menos exploradas, mejorando la conectividad aérea regional y reforzando las infraestructuras turísticas para sostener esta tendencia durante 2026.
