
Sin embargo, el mismo estudio advierte que podría haber más de 43 millones de vacantes sin cubrir hacia 2035, lo que representa una brecha del 16 % entre la demanda real y la mano de obra disponible.
En este contexto, la escasez no afecta únicamente a los perfiles operativos (recepción, atención al cliente, servicios básicos), sino que se extiende a niveles intermedios y gerenciales: son necesarios directivos, especialistas en tecnología, analistas de datos y expertos en sostenibilidad que puedan liderar esta nueva fase de crecimiento.
Según el informe de la WTTC, una de las razones señaladas es que la pandemia dejó huella: muchos trabajadores que abandonaron el sector no han regresado y las nuevas generaciones plantean otras expectativas para sus carreras profesionales. El turismo aún exige presencialidad y horarios flexibles. Para los directivos esto se traduce en un reto a doble nivel: atraer talento y retenerlo en un ambiente donde los valores laborales están cambiando.
En Argentina no se señalan cifras exactas de vacantes; no obstante, el panorama global etiquetado por el WTTC implica que el país no está exento de este desafío. Cuando el sector turístico crece, el talento preparado para acompañarlo debe también crecer; de lo contrario, la maquinaria se queda sin combustible.
HOTELERÍA, EL APARTADO TURÍSTICO MÁS PERJUDICADO
La industria hotelera es una de las más vulnerables. Se estima que para 2035 habrá una escasez de 8,6 millones de trabajadores en el sector, un 18 % menos de los que demandará el mercado. Japón y Alemania encabezan la lista de países más afectados, con brechas que rondan el 30 % y el 27 %, respectivamente.
Para resolver esta crisis, algunos gobiernos están implementando políticas activas para mitigar el problema. En Australia, el programa Australia Labour Mobility permite contratar trabajadores de nueve islas del Pacífico para cubrir la demanda estacional en el sector turístico. En su primera fase, ya integró a más de 800 empleados en cadenas hoteleras del país.
Entre las medidas recomendadas también se aconseja atraer a más jóvenes mediante programas vocacionales, promover carreras turísticas en la educación secundaria, facilitar la progresión profesional dentro de las empresas, ofrecer condiciones laborales inclusivas y competitivas, invertir en tecnología y ampliar la capacitación en habilidades digitales.
Finalmente, el estudio detalla que el éxito del turismo no se medirá solo por el número de visitantes o los ingresos que genere, sino por su capacidad de atraer y formar a los profesionales del futuro. Porque si el turismo va a crear millones de nuevos empleos, primero deberá asegurarse de que haya alguien dispuesto —y preparado— para ocuparlos.
