
Para las autoridades de la localidad cordobesa, la medida no es solo una cuestión administrativa, sino una respuesta a un deterioro que parece haber llegado a un punto de no retorno. La falta de mantenimiento y la bajísima ocupación de los últimos años han convertido a los hoteles en gigantes dormidos que, según las autoridades locales, ya no cumplen la función para la que fueron creados.
UNA MIRADA CRÍTICA DESDE EL CONCEJO DELIBERANTE
Sandra Rivarola, presidenta del Concejo Deliberante de Embalse, dialogó con Mensajero y ofreció una visión pragmática y despojada de romanticismo sobre el estado de la UTE. Para la funcionaria, la situación actual es insostenible y el modelo de turismo social, tal como se conoce, ha entrado en una fase de “decadencia” irreversible.
“Teniendo en cuenta la falta de inversión en estos edificios y la poca o nula ocupación, el deterioro constante solo muestra un futuro poco prometedor”, sentenció Rivarola. Según su análisis, la urgencia de buscar nuevas soluciones es prioritaria frente a la nostalgia: “Todos conocemos la economía de Argentina y la falta de trabajo; necesitamos soluciones inmediatas para la gente y, si hasta ahora lo que hubo no funcionó, hay que probar con algo diferente”.
LA PRIORIDAD: EMPLEO Y MODERNIZACIÓN
La presidenta del cuerpo legislativo evitó entrar en la dicotomía entre gestión pública o privada, centrando el foco en la capacidad de quien asuma el mando para inyectar capital y garantizar la actividad. “La UTE necesita una inyección de inversión urgente y una proyección que garantice su actividad turística o cualquier otra que signifique que los hoteles funcionen”, remarcó.
Asimismo, Rivarola puso sobre la mesa un tema sensible para la comunidad de Embalse: la estabilidad de los trabajadores actuales y la creación de nuevos puestos de trabajo. “Necesitamos modernización y garantía de estabilidad laboral para los actuales empleados, pero también la generación de más empleo genuino y verdadero”, señaló.
