Tren del Vino: la Quebrada de Humahuaca sabe a vino y sol
Tren del Vino: la Quebrada de Humahuaca sabe a vino y sol
Cada sábado, la Quebrada de Humahuaca cambia de ritmo. Entre cerros de siete colores y viñedos que trepan hasta alturas que pocos suelos en el mundo alcanzan, un tren 100% solar se pone en marcha sin combustión, sin bocinazos ni humo: apenas el zumbido eléctrico de sus baterías, cargadas con energía solar.

Es el Tren Solar de la Quebrada, el primero cien por ciento fotovoltaico de toda América Latina, y desde julio de 2026 tiene una propuesta que combina rieles, paisaje e historia con una de las tradiciones más antiguas de la humanidad: el vino.

Se llama Tren del Vino, y en pocas semanas ya se convirtió en una de las experiencias de enoturismo más comentadas del norte argentino. Su primera salida, el 26 de julio, agotó todas las plazas disponibles: viajaban turistas jujeños, visitantes de otras provincias y pasajeros llegados desde distintos países, todos con el mismo destino en la mirada y, muchos de ellos, sin saber demasiado sobre lo que estaban por descubrir.

UNA EXPERIENCIA GUIADA DE PUNTA A PUNTA

El Tren del Vino nace como una extensión de la propuesta central del Tren Solar de la Quebrada, que recorre 42 kilómetros entre las estaciones de Volcán y Tilcara, atravesando la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde que el tren sale de la estación Volcán —una construcción ferroviaria histórica, restaurada respetando la arquitectura y los materiales típicos de la zona—, un relato interpretativo acompaña a los pasajeros a bordo y los introduce en la historia del vino de altura jujeño y en las particularidades de suelo y clima que lo hacen único en el mundo.

La propuesta se organiza en torno a cuatro ejes centrales: movilidad sostenible, vinos de extrema altura, paisajes únicos y cultura andina. No es casual: el Tren del Vino busca posicionar al Tren Solar como puerta de entrada a uno de los productos turísticos más singulares del país, la Ruta del Vino Jujuy, recientemente distinguida como Mejor Ruta del Vino y con tres reconocimientos en los Premios Winexplorers 2026.

UN RECORRIDO ARMADO POR ETAPAS

El itinerario se arma por etapas, con paradas que funcionan como capítulos de una misma historia. En Tumbaya, los pasajeros bajan para degustar una degustación a cargo de bodegas de los Valles Templados de Jujuy. La siguiente parada es Purmamarca, donde la Bodega Amanecer Andino recibe a los viajeros con un almuerzo maridado y una recorrida por sus viñedos. Ya en Maimará —conocida por la llamada Paleta del Pintor, la formación montañosa que pinta el cerro con franjas de color—,se suman una nueva ronda de etiquetas, y el itinerario incluye además una parada en el Apeadero El Bayeh, con su propia bodega homónima. El cierre llega en la estación de Tilcara, cuna del antiguo Pucará y uno de los pueblos con más historia de la Quebrada, en el Wine Shop Tren Solar, un espacio donde se exhiben y pueden adquirirse etiquetas de productores locales.

Durante todo el trayecto viaja un sommelier a bordo, junto con guías que profundizan en cada parada, y cada pasajero recibe de regalo una copa personalizada, un detalle que ya forma parte de la identidad de la experiencia. Para quienes llegan desde otros puntos, el Tren Solar coordina traslados desde San Salvador de Jujuy, Salta y Tilcara, facilitando la logística de una jornada que combina varios modos de transporte y que, según los pasajeros de sus primeras salidas, se disfruta tanto por el paisaje como por la compañía.

Vinos que nacen en los límites del mapa

Lo que distingue a estas etiquetas no es solo su origen, sino la altura extrema en la que nacen: la Quebrada de Humahuaca y sus valles circundantes están entre los territorios con los viñedos más altos del planeta, donde la amplitud térmica entre el día y la noche, la intensidad de la radiación solar y la escasez de lluvias moldean uvas de una concentración y una identidad que no se replican en otras regiones vitivinícolas del mundo. Cepas emblemáticas del Noroeste argentino, como el Torrontés, conviven aquí con otras variedades que los productores locales trabajan a su manera, adaptadas a un terroir extremo en el sentido más literal de la palabra. Cada copa que se sirve a bordo, entonces, no es solo vino: es un relato de suelo, altitud y clima.

La Ruta del Vino Jujuy es, en ese sentido, un fenómeno joven dentro del enoturismo argentino: una ruta en pleno crecimiento, con productores que apuestan a la vitivinicultura como motor de desarrollo regional y que encuentran en el Tren del Vino una vidriera inédita para dar a conocer sus etiquetas más allá de la provincia. El reciente reconocimiento como Mejor Ruta del Vino en los Premios Winexplorers 2026 confirma un proceso que, para quienes trabajan la tierra en la Quebrada desde hace generaciones, ya era una certeza silenciosa.

TURISMO SOSTENIBLE, DE PUNTA A PUNTA

Pero el vino es solo una parte de la propuesta. El otro protagonista es el propio Tren Solar, que funciona íntegramente con energía solar y no emite gases ni ruido de motor durante su operación. Sus baterías de litio se recargan en las distintas estaciones del recorrido, en un sistema pensado para minimizar el impacto ambiental sobre un territorio tan frágil y valioso como la Quebrada de Humahuaca. Las propias estaciones —recuperadas del viejo Ramal C del Belgrano Norte— fueron restauradas cuidando la arquitectura y los materiales originales, en un equilibrio entre la modernidad del tren y la identidad del paisaje que atraviesa.

Esa combinación entre movilidad limpia, economías regionales, gastronomía local y productores comprometidos con su tierra es lo que convierte al Tren del Vino en algo más que un paseo: es una postal concreta de lo que puede ser el turismo sostenible en el norte argentino, un modelo que pone en valor tanto el paisaje como a quienes lo habitan y lo trabajan todos los días.

UNA PLATAFORMA QUE MULTIPLICA EXPERIENCIAS

El Tren del Vino no es la única forma de subirse al Tren Solar. La misma plataforma sumó también Cielo en Movimiento, una experiencia nocturna que aprovecha la certificación internacional Starlight obtenida por la Quebrada de Humahuaca gracias a su bajísima contaminación lumínica, ideal para la observación astronómica. Entre el enoturismo de día y el astroturismo de noche, el Tren Solar se consolida como una usina de propuestas que multiplican los motivos para conocer la región sobre rieles, siempre bajo la misma premisa: viajar sin dejar huella.

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