Un destino de Europa impuso límites al turismo masivo
Un destino de Europa impuso límites al turismo masivo
La emblemática isla italiana de Capri ha decidido tomar medidas drásticas ante el fenómeno del “overtourism”. Con el objetivo de proteger su atmósfera elegante y la calidad de vida de sus residentes, las autoridades locales anunciaron nuevas regulaciones que entrarán en vigor este mismo verano, enfocadas principalmente en el control de los grupos organizados.

Actualmente, la isla enfrenta un desafío logístico importante: durante la temporada alta, recibe hasta 50.000 visitantes diarios, una cifra que triplica la población residente, la cual oscila entre los 13.000 y 15.000 habitantes. Según el alcalde, Paolo Falco, estas medidas buscan descongestionar los puntos críticos y garantizar que el destino siga siendo habitable.

NUEVAS RESTRICCIONES PARA GRUPOS Y GUÍAS TURÍSTICOS

El foco de las autoridades está puesto en los grupos grandes que, debido a su tamaño y falta de organización, suelen colapsar los estrechos callejones y miradores de la isla. Las normativas incluyen límites estrictos a la cantidad de personas y al comportamiento de los coordinadores:

* Capacidad máxima: Solo se permitirá el desembarco de grupos turísticos de hasta 40 personas.
* Equipos de audio: En grupos que superen los 20 integrantes, queda prohibido el uso de altavoces. Los guías deberán proveer auriculares individuales a los turistas.
* Identificación discreta: Se prohíbe el uso de elementos llamativos como paraguas, banderas o carteles grandes. Los guías solo podrán utilizar una paleta reglamentaria o un pequeño cartel.
* Orden en la vía pública: Los grupos deberán mantenerse compactos, evitando acaparar espacio y garantizando que no se comprometa la seguridad ni la comodidad de otros peatones.

EL RESPALDO DE LA COMUNIDAD Y EL SECTOR HOTELERO

Las medidas han sido recibidas con optimismo por parte de los operadores turísticos locales. Lorenzo Coppola, presidente de la asociación de hoteleros de Capri, calificó la decisión como un “acto de responsabilidad” necesario para devolverle el aire a los recorridos peatonales.

Por su parte, referentes de la gastronomía local, como Gianluigi Lembo de la taberna Anema e Core, señalaron que estas reglas no buscan segregar a los visitantes, sino establecer un límite lógico a la capacidad física de la isla. “El espacio es reducido y debe haber un tope para todos”, afirmó el empresario.

Finalmente, el ayuntamiento también evalúa regular el tráfico de embarcaciones en el puerto de Marina Grande, lo que podría incluir la limitación de los desembarcos a franjas horarias específicas antes de que comience la temporada estival.

By MAGAZINE TURISTICO DIGITAL

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