
A diferencia de otros momentos del año, la actividad portuaria se convirtió en el principal termómetro de la economía local, superando con creces el flujo de pasajeros que arriban por vía aérea. El impacto fue tan masivo que las oficinas de informes turísticos ubicadas en el puerto de Ushuaia atendieron a casi ocho veces más personas que las dependencias del aeropuerto, reflejando que el grueso del consumo y el movimiento peatonal se concentró en el área céntrica y la zona costera.
Este fenómeno se trasladó de inmediato a los atractivos naturales. El Parque Nacional Tierra del Fuego fue el escenario elegido por miles de viajeros, con una particularidad estadística: el 90 % de quienes recorrieron sus senderos este fin de semana fueron extranjeros. Esta cifra marca un pico excepcional en comparación con el promedio de noviembre, cuando el turismo nacional todavía mantenía una paridad con los visitantes internacionales.
IMPACTO ECONÓMICO Y VALOR GEOPOLÍTICO
Para las autoridades locales, esta dinámica es el motor que mantiene encendidos sectores fundamentales como la gastronomía, el transporte y el comercio minorista. Cada recalada de un crucero en Ushuaia representa una inyección de divisas y una fuente de empleo directo para los residentes, validando la inversión constante en infraestructura de servicios.
Sin embargo, el éxito de la temporada no se agota en las cifras de consumo. Desde la Secretaría de Turismo local subrayaron que el posicionamiento de la ciudad como portal de entrada a la Antártida tiene una dimensión política profunda. “La llegada de las embarcaciones dinamiza sectores fundamentales como el comercio, la gastronomía y el transporte”, expresó Viviana Manfredotti, secretaria de Turismo de Ushuaia. “El turismo constituye una herramienta concreta para ejercer soberanía y fortalecer la presencia nacional en el extremo sur”, cerró.
