
Hasta esta modificación, los viajeros estaban sujetos a topes estrictos por cada operación en cajeros automáticos: el máximo permitido era de apenas USD 50 en países limítrofes y de USD 200 en el resto del mundo. Este esquema diferenciado obligaba a los turistas a realizar múltiples transacciones, incrementando los costos por comisiones bancarias.
SIN TOPES REGULATORIOS
Con la nueva disposición, esos límites desaparecen por completo. El BCRA no reemplazó los montos anteriores por nuevos valores, sino que directamente eliminó la restricción, dejando mayor margen de decisión a las entidades emisoras. A partir de ahora, el acceso a efectivo en el exterior dependerá únicamente de los límites crediticios que cada usuario tenga disponibles con su banco.
UN CAMBIO CLAVE PARA LOS VIAJEROS
Esta flexibilización se aplica exclusivamente a los adelantos en efectivo realizados con tarjetas de crédito en cajeros automáticos del exterior, aunque cabe destacar que, pese a la eliminación de los topes del Central, los bancos comerciales mantendrán sus propias comisiones y tasas de interés por este servicio.
Asimismo, el valor de referencia para estas operaciones continúa siendo el “dólar tarjeta”, el cual se compone del tipo de cambio oficial más una percepción del 30% a cuenta del Impuesto a las Ganancias, ubicándose actualmente en torno a los $1.833.
Esta flexibilización busca facilitar el acceso a divisas para gastos menores en destinos donde el efectivo es esencial, en un marco de normalización gradual del mercado de cambios.
