
La comparación trasciende la competencia deportiva: involucra ingresos para hoteles, agencias de viajes, restaurantes, transportistas y comercios. En ese escenario, las obras del Autódromo Oscar y Juan Gálvez forman parte de la apuesta porteña por incorporar competencias internacionales y avanzar hacia un eventual regreso de la F1.
MÉXICO: UNA PROYECCIÓN DE 22.228 MILLONES DE PESOS
El Gran Premio de México, disputado el 1 de noviembre en el Autódromo Hermanos Rodríguez, contó con una proyección de derrama económica superior a 22.228 millones de pesos mexicanos, equivalentes a unos 1185 millones de dólares, según la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco). La estimación fue un 6,5% mayor que la calculada para 2025.
El cálculo presentado por Vicente Gutiérrez Camposeco, presidente de la entidad, contemplaba el movimiento comercial asociado con la competencia. Se trató de una previsión previa al evento, por lo que esos valores no constituyen un balance de los ingresos efectivamente registrados. Entre los rubros que la cámara identificó como beneficiarios figuraban hoteles, plataformas de alojamiento, restaurantes, cafeterías, bares, museos, espacios de recreación, tiendas de artesanías y servicios de movilidad.
La estimación asignaba 8420 millones de pesos mexicanos —unos 449 millones de dólares— a la venta de entradas y otros 4518 millones de pesos —alrededor de 241 millones de dólares— a servicios de guías de turismo, agencias de viajes y traslados. Para la hotelería, había previsto una ocupación de entre el 85% y el 95%, con ingresos cercanos a los 366 millones de pesos, equivalentes a unos 19,5 millones de dólares.
En la presentación previa, Gutiérrez Camposeco había destacado el alcance del evento sobre el entramado empresarial: “Este evento de talla internacional detonará una dinámica comercial de manera positiva, al impulsar directamente el crecimiento y la competitividad de las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas que operan en la metrópoli”.
BRASIL: LOS ARGENTINOS ENCABEZAN LAS RESERVAS
Por su parte, el relevamiento de la Agencia Brasileña de Promoción Internacional del Turismo (Embratur) registró 14.933 reservas aéreas internacionales hacia San Pablo para el período del 4 al 11 de noviembre de 2026. La cifra superó en un 1,15% las 14.763 operaciones contabilizadas para el intervalo equivalente de 2025. Argentina encabeza el listado con 3685 reservas, por delante de Estados Unidos, que suma 2237. El organismo informó un gasto promedio por turista de 691 dólares para los argentinos y de 1742,30 dólares para los estadounidenses.
México, en tanto, alcanza 593 reservas, con un crecimiento interanual del 54,83%. Chile, Alemania, Reino Unido, Italia, Portugal, España y Japón completaron los diez principales mercados emisores. Para las agencias argentinas, este movimiento representa una oportunidad de comercialización de pasajes, alojamiento, entradas y traslados. Al mismo tiempo, muestra la participación del mercado local en el consumo turístico que genera una competencia celebrada fuera del país.
EL GÁLVEZ Y LA ASPIRACIÓN DE RECUPERAR UNA FECHA
En Buenos Aires, la renovación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez mantiene a la Fórmula 1 como horizonte. Según informó el Gobierno porteño, las intervenciones incluyeron la ampliación del trazado en la zona de la Horquilla, con el objetivo de preparar el circuito para las exigencias de competencias internacionales.
Además, la Ciudad comunicó que la renovación integral había superado el 60% de avance, con trabajos en pista, boxes, garajes, accesos y sectores para el público. El compromiso confirmado es recibir al MotoGP del 9 al 11 de abril de 2027, mientras que la vuelta de la F1 continúa como una aspiración.
Los casos de México y Brasil permiten dimensionar los segmentos comerciales vinculados con estas competencias, aunque sus cifras no pueden trasladarse de manera directa al mercado argentino. La proyección mexicana abarcó ingresos de distintos rubros, mientras que el relevamiento brasileño midió reservas aéreas internacionales durante una semana.
Para el empresariado turístico nacional, el eventual regreso abriría la posibilidad de captar parte de esa demanda como destino anfitrión. El desafío sería convertir la convocatoria deportiva en estadías, excursiones y consumo, con articulación entre organizadores, organismos públicos y prestadores.
