
En el sector de los viajes de alta gama y el turismo masivo especializado, el vuelo chárter se define como un servicio personalizado que opera al margen de los esquemas rígidos de la aviación regular. Esta modalidad permite a los operadores diseñar rutas específicas, garantizando conexiones directas donde hoy la oferta es escasa o nula.
La integración de este servicio proporciona ventajas competitivas importantes: flexibilidad operativa, conectividad eficiente y estándares superiores de comodidad. A diferencia de las aerolíneas comerciales que operan bajo estructuras masivas, el chárter se orienta a finalidades de alto impacto, desde turismo premium y eventos corporativos hasta el soporte de grandes eventos deportivos y rutas estacionales exclusivas.
Al acceder a una red de aeropuertos más amplia, las agencias eliminan las restricciones tradicionales y brindan una experiencia de viaje resuelta de punta a punta.
LA MIRADA DE LOS REFERENTES SOBRE EL MODELO CHÁRTER
Ante la proximidad de la temporada estival, Mensajero consultó a referentes del sector como Juliá Tours, Ola Mayorista de Turismo y Tip Travel. Los directivos detallaron los procesos de gestión y ratificaron el valor estratégico que estos productos representan para la competitividad del mercado.
“La puesta de vuelos chárter facilita la comercialización del destino y eso para las agencias de viajes es muy positivo, porque les brindamos la posibilidad de vender un producto precioso, con una de las mejores plazas del mundo y una relación precio-calidad muy buena”, destacó Claudio Palacios, director de Juliá Tours, quien opera actualmente rutas hacia Cuba y Brasil.
Palacios subrayó que el éxito de los chárter reside en cubrir los huecos de las compañías regulares: “Es muy positivo en la medida en que las aerolíneas de línea no tengan muchos vuelos a ese destino. Un caso claro es Cabo Frío; hay muchos vuelos a Río, pero no a Cabo Frío —salvo el vuelo directo de Aerolíneas Argentinas— el chárter que comercializamos evita el tedioso tramo por tierra hasta Buzios”.
No obstante, aclaró que la gestión no está exenta de riesgos: “No es fácil operarlos porque hay que generar la demanda. El chárter tiene sentido solo donde la oferta regular es escasa; poner un vuelo a Punta Cana, por ejemplo, no resulta viable por la sobreoferta de compañías como Arajet, Aerolíneas, LATAM, Copa o Avianca”.
DETECCIÓN DE NECESIDADES Y LOGÍSTICA INTEGRAL
Andrés De Rossi, director comercial de Ola, explicó cómo la operadora detecta las oportunidades para lanzar estos vuelos: “Cuando vemos una necesidad dada por las agencias, que nos alertan sobre la falta de conectividad desde ciertas plazas hacia destinos específicos, actuamos en consecuencia”.
De Rossi ejemplificó esta lógica con la ruta Rosario-Maceió, que opera en charter para este verano. “No había conexión directa con el nordeste de Brasil desde allí. Con ese input, nuestro equipo de Producto y Revenue analiza la factibilidad y contactamos a las compañías para realizar la operación especial”, afirmó el director comercial de la empresa.
Para el directivo de Ola, el desafío es tanto promocional como operativo: “Hay que crear la necesidad del destino y realizar un trabajo concatenado de promoción. Para nosotros es un gran diferencial, especialmente en Brasil. No buscamos solo ofrecer el vuelo, sino una solución completa que incluya traslados, asistencia médica y hotelería; que el pasajero tenga todo resuelto”.
Finalmente, señaló que el futuro de estas operaciones dependerá de tres factores: la evolución de la economía local, la reaparición de la financiación en cuotas y los movimientos de las aerolíneas regulares. “Lo que hace el charter es cubrir esa demanda insatisfecha por parte de la compañía regular. Ahí surgen estas oportunidades y ahí, lo que buscamos, no es solamente ofrecer el vuelo, sino una solución completa para el pasajero: el paquete armado, con los traslados, con la asistencia médica y con la hotelería, para que el pasajero tenga todo resuelto”, cerró.
EL “POOL” DE OPERADORES: LA FUERZA DE LA COOPERACIÓN
A diferencia de otros mercados, el modelo argentino suele requerir un trabajo mancomunado. Marcelo Sonenblum, director de Tip Travel, explicó que la colaboración es la “primera regla” en el ámbito local. “El mercado argentino no tiene tanto volumen como para competir e instalarse de forma individual; por eso, cuando lo hacemos, solemos trabajar en ‘pool’. Esto da seguridad comercial: lo que no vende uno, lo ayuda a vender el otro”.
Sonenblum también puso el foco en la falta de infraestructura aérea dedicada exclusivamente al sector: “En Argentina no hay compañías chárter sólidas con flota de respaldo o capacidad de respuesta rápida ante imprevistos técnicos o burocráticos. La iniciativa siempre surge de los mayoristas; nosotros somos los que ‘remamos en dulce de leche’ para coordinar horarios, equipos de backup y detalles operativos”.
A pesar de estas dificultades, destacó la madurez del sector mayorista: “Hay un círculo de operadores acostumbrados a armar estas operaciones en una mesa de trabajo ágil, respetuosa y rápida, lo que permite que el producto llegue al mercado de manera eficiente”.
