
El proyecto abarca 162 hectáreas y más de tres kilómetros de costa virgen, en una de las zonas menos intervenidas del Caribe. La propuesta combina hospitalidad premium, gastronomía de autor y residencias privadas, en un entorno que prioriza la baja densidad y el contacto directo con la naturaleza.
Detrás de esta iniciativa se encuentra Robert De Niro, quien impulsa un concepto que traslada su impronta al mundo del turismo de alta gama. Su visión apunta a reposicionar a Barbuda como un destino exclusivo, con estándares internacionales pero respetando la esencia natural de la isla.
El corazón del desarrollo será el Nobu Beach Inn, un hotel boutique que rompe con el modelo tradicional de grandes resorts. En su lugar, propone 36 habitaciones distribuidas en 17 villas independientes, integradas al paisaje y diseñadas bajo criterios de arquitectura orgánica. La experiencia se completa con un club de playa de clase mundial, espacios de bienestar y el reconocido restaurante Nobu Barbuda.
En paralelo, el componente inmobiliario emerge como el gran motor del negocio. El plan contempla 25 residencias privadas frente al mar, con precios que parten desde los 7 millones de dólares y alcanzan los 15 millones en los lotes más exclusivos. Estas propiedades ofrecen, además de privacidad absoluta, la posibilidad de integrarse a un sistema de alquiler administrado, generando rentabilidad para los propietarios.
La conectividad también juega un rol clave en este posicionamiento. La reciente apertura del Aeropuerto Internacional Burton-Nibbs permite el arribo directo de jets privados y helicópteros, facilitando el acceso a inversores y viajeros de alto poder adquisitivo sin pasar por circuitos masivos.
Con finalización prevista para 2027, el proyecto busca consolidar a Barbuda como un nuevo referente del turismo de lujo responsable, donde la exclusividad convive con la preservación ambiental y una propuesta cuidadosamente curada para el segmento más exigente del mercado global.
