
La guerra del Golfo está arrastrando a las aerolíneas del mundo hacia una crisis profunda. Sin embargo, no todas están igual. Mientras las europeas más o menos tienen asegurado el impacto del precio del combustible (desde luego es el caso de las tres grandes, así como de las principales low cost), en Estados Unidos prácticamente ninguna está protegida y sus cuentas empiezan a resentirse por el aumento de más del cien por ciento del precio del combustible, que ha pasado de 2,50 dólares el galón a 4,88 (La guerra destroza el negocio aéreo en todo el mundo).
Las aerolíneas y los viajeros, porque ya hace días que las tarifas se están disparando. Empezamos por el precio de las maletas, que han subido en Delta, JetBlue y United. United, además, está reduciendo sus servicios, indignando a los usuarios. “No podemos seguir quemando dinero porque no podemos asumir estos costes del combustible”, dijo Scott Kirby, el CEO de la compañía.
La demanda de vuelos en Estados Unidos, sin embargo, se mantiene. Delta y American dicen que su facturación subirá este trimestre, pero el coste del combustible en cada una de ellas aumentará en 400 millones de dólares, comiéndose el incremento de la demanda.
La oferta de asientos ya ha bajado un 2,4 por ciento en Estados Unidos respecto del 1,1 que se esperaba ante de la guerra.Wall Street afirma que, si los precios del combustible no bajan, la oferta de vuelos va a reducirse inevitablemente y, en consecuencia, la situación financiera de las aerolíneas americanas empeorará.
Hace ya semanas que el tráfico aéreo dentro de Vietnam o de Myanmar está suspendido. Fueron los eslabones que se rompieron primero con la subida del combustible. Pakistan International Airways, PIA, ha dicho que puede quebrar. Hasta Qatar Airways ha reducido su red de vuelos para atenuar las pérdidas.
En Europa, Lufthansa ha dejado sus aviones menos económicos en tierra mientras que Volotea ha suspendido cientos de vuelos (Lufthansa dejará en tierra 20 aviones por el combustible). Air China, Spring Airlines, China Southern y Xiamen Air han aumentado los recargos por volar en 8 y 15 euros, dependiendo de la duración del vuelo.
Cathay Pacific, de Hong Kong, sube un 34 por ciento los precios de todos sus vuelos por el aumento del combustible. Los recargos en las aerolíneas de Taiwán suben a 23 y 62 euros por vuelos, si son de larga o corta distancia. En Brasil los problemas ya son evidentes, una vez que Petrobras ha incrementado el precio del combustible de aviación.
Incluso la que probablemente sea la empresa de aviación más sólida financieramente, Ryanair, ha dicho que esto no lo aguanta un mes más y que ella también tendrá que variar sus precios. Imaginemos, pues, cómo estarán las que no tienen solidez financiera.
Entretanto, el aeropuerto de Palm Beach, cercano Mar-a-Lago, ya está listo para ser rebautizado como Donald Trump. El primero de julio tendrá ese nombre, según la ley firmada por Ron de Santis, Gobernador de Florida, que confirma una decisión de los parlamentarios del estado (Trump pide que el aeropuerto de Washington lleve su nombre).
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