
El estudio evaluó a 30 países mediante un índice de 1 a 100 puntos. Para medir el descontento se analizaron cuatro factores clave: la intensidad de las protestas en las calles, la cantidad de críticas en los medios de comunicación, el valor de los impuestos hoteleros y la cantidad de visitantes por habitante.
LOS DESTINOS EN ALERTA ROJA
* España (100 puntos): lideró el ranking de rechazo. El malestar provocó movilizaciones en más de 40 ciudades, incluyendo Barcelona y las Islas Canarias. Los residentes reclamaron por la saturación del espacio público y la dificultad para acceder a la vivienda debido a los alquileres temporarios. El país registró una proporción de dos turistas por cada habitante.
* Italia: ocupó el segundo lugar y registró el mayor volumen de críticas en los medios por “turismo masivo”. Las protestas se concentraron en Venecia, Roma, Florencia, Nápoles y Milán, donde los vecinos llegaron a retirar los cajetines de llaves de los departamentos vacacionales. Venecia ya aplicó una tasa obligatoria los fines de semana de verano para frenar la llegada de excursionistas.
* Francia: las manifestaciones se extendieron desde París hasta ciudades costeras como Marsella y Niza, donde creció con fuerza un movimiento ciudadano que rechazó el desembarco de los grandes cruceros. Grecia y Portugal también mostraron un panorama similar, con protestas frecuentes y alta densidad de visitantes.
LA OTRA CARA DE LA MONEDA
En el extremo opuesto aparecieron Chipre y Albania. Estos dos países figuraron como los destinos más hospitalarios de Europa porque no registraron protestas sociales y mantuvieron reglas mínimas para los visitantes internacionales.
Por otro lado, y aunque el turismo funcionó como un motor económico clave para la región, la falta de control dañó la vida cotidiana en las ciudades. El aumento en los precios de los alquileres por los departamentos temporarios y la saturación de los espacios públicos transformaron la convivencia en un serio conflicto entre residentes y visitantes.
