
El estudio, titulado The New Travel Equation: Macro, Machines, Motivation, analiza las tendencias que marcarán los viajes internacionales durante 2026 y concluye que los factores económicos y geopolíticos tendrán una influencia cada vez mayor sobre las decisiones de los viajeros.
En ese contexto, Argentina aparece como uno de los mercados donde las variaciones cambiarias generan un impacto más significativo sobre la llegada de turistas extranjeros. De acuerdo con el análisis, una devaluación del 10 % del peso argentino se asocia con un incremento del 9,5 % en el turismo receptivo, una respuesta entre cuatro y cinco veces superior al promedio global.
Los investigadores analizaron datos correspondientes al período 1996-2025 y determinaron que, en promedio, una caída del 10 % en el valor de la moneda de un destino genera un aumento del 2,4 % en las llegadas internacionales. Sin embargo, el comportamiento varía considerablemente entre países. Mientras Argentina y Turquía encabezan el ranking de sensibilidad, mercados como Estados Unidos muestran una reacción mucho más moderada ante los movimientos cambiarios.
Además del factor económico, el informe destaca que la conectividad aérea también está experimentando cambios impulsados por la coyuntura internacional. En América Latina, las aerolíneas están reforzando rutas hacia destinos regionales, entre los que se encuentran Ciudad de Panamá, Bogotá y Buenos Aires, en una tendencia que refleja una mayor regionalización de los viajes.
Para Mastercard Economics Institute, el escenario turístico de 2026 estará marcado por la búsqueda de valor por parte de los viajeros, que deberán equilibrar presupuestos, inflación, volatilidad cambiaria y costos energéticos. En ese contexto, Argentina podría seguir beneficiándose de una ecuación cambiaria que la mantiene como una alternativa competitiva para el turismo internacional.
El informe también señala que, pese a las tensiones geopolíticas y la incertidumbre económica global, la demanda de viajes continúa mostrando capacidad de adaptación. Los turistas ajustan destinos, presupuestos y formas de viajar, pero mantienen intacto el interés por seguir explorando nuevos lugares.
