
La aerolínea fue contundente al manifestar que “desea aclarar que no se encuentra en tratativas, ni mantiene conversaciones de ningún tipo, para una fusión o alianza estructural con United Airlines”, echando por tierra cualquier teoría de una operación inminente.
La desmentida busca, principalmente, llevar previsibilidad a los mercados y a los operadores turísticos en un contexto donde la industria aérea vive bajo la lupa. Desde la empresa destacaron que el plan de vuelo sigue siendo el mismo que se trazó a comienzos de este ciclo.
En ese sentido, remarcaron que su “prioridad absoluta continúa siendo brindar el mejor servicio a los pasajeros y fortalecer la operación global de manera independiente, conforme a los objetivos presentados a los inversores a principios de año”.
Con este panorama, queda claro que la estrategia de American pasa por potenciar su propia red y conectividad sin buscar socios de peso en el corto plazo. Por ahora, la rivalidad con United seguirá dándose en los términos habituales, manteniendo sus estructuras y programas de fidelización por carriles separados, tal como venía ocurriendo hasta que estallaron estas versiones que la propia compañía ya se encargó de sepultar.
