
En diálogo con Mensajero, Franco Di Pasquo, director ejecutivo de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHT), explicó que el trabajo regional busca justamente comparar las condiciones en las que opera el sector y detectar experiencias que puedan trasladarse al escenario local.
“Creemos que está bueno copiar lo que se hace bien, está bueno entender que Latinoamérica es complementaria y a la vez competitiva. Muchas plazas competimos, pero a la vez somos complementarios porque estamos convencidos de que, como Sudamérica y como Latinoamérica, tenemos que traer más turismo a la región”, afirmó Di Pasquo.
Uno de los primeros puntos de comparación fue la energía, identificada por la AHT como uno de los principales costos operativos de los establecimientos. Allí, Colombia mostró cómo la discusión excede el precio de la tarifa y alcanza también al tratamiento tributario que recibe la hotelería.
José Andrés Duarte, presidente ejecutivo de la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco), explicó que los hoteles pagan una sobretasa energética del 20% que no alcanza a las actividades clasificadas formalmente como industriales. Por eso, la entidad impulsa que la hotelería reciba el mismo encuadre que otros sectores productivos.
La discusión también se cruza con la sostenibilidad. Duarte indicó que algunos establecimientos colombianos ya cubren entre el 27% y el 32% de su demanda mediante generación solar, con períodos de retorno de inversión que oscilan entre tres y cinco años. El dirigente planteó, además, que una parte relevante del consumo depende del huésped, especialmente en regiones donde las condiciones climáticas demandan un uso intensivo de climatización.
Desde Chile, Alberto Pirola, presidente de Hoteleros de Chile, puso el foco en las diferencias tarifarias dentro de un mismo territorio. Según explicó, la oferta y la demanda, la localización de los centros de generación, el peso de actividades como la minería y las distancias de distribución producen escenarios distintos entre regiones como Atacama, Santiago y la Patagonia chilena.
Sobre este punto, Di Pasquo destacó el valor de contar con información comparable entre mercados. “Hoy es una gran preocupación del sector hotelero, es el segundo costo más importante. El empresario argentino va a ver si está pagando poco o mucho en relación con sus países vecinos”, señaló.
El ejecutivo agregó que este proceso no comenzó con el panel. “Desde hace casi tres años estamos trabajando para que este grupo de asociaciones hoteleras empiece a trabajar con documentos comparativos, con legislación laboral, leyes impositivas, incentivos a la inversión y políticas turísticas”, sostuvo.
EL IVA COMO HERRAMIENTA PARA MOVER LA DEMANDA
Francisco Rodríguez Cabo, presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay (AHRU), detalló un esquema en el que el IVA funciona como instrumento tanto para el turismo receptivo como para el mercado interno. En Uruguay, los visitantes extranjeros tienen IVA tasa cero en alojamiento durante todo el año.
Para los residentes, en cambio, existe una reducción estacional al 10%, mientras que la gastronomía cuenta con una rebaja del 9% cuando el pago se realiza mediante tarjeta de débito o crédito. Más allá del porcentaje, Rodríguez Cabo remarcó una diferencia que impacta directamente sobre los establecimientos: la tasa cero permite recuperar el IVA de las compras realizadas por el hotel, mientras que una actividad exenta convierte ese impuesto en un costo operativo.
El caso uruguayo también incorporó una problemática compartida por varios destinos: los alquileres temporarios. La AHRU participa del proceso de reglamentación de una normativa destinada a ordenar los inmuebles de uso turístico y reducir la brecha entre la oferta formal y aquella que funciona fuera de los requisitos aplicados a la hotelería.
Para Di Pasquo, la experiencia de Uruguay es uno de los casos que Argentina puede analizar dentro de su agenda tributaria. “Nos parece muy interesante debido a cómo se utiliza el IVA como un incentivo a la demanda turística tanto interna como receptiva”, explicó.
PARAGUAY Y LA COMPETENCIA POR LAS INVERSIONES
Otro contraste apareció con Paraguay. Juan Danieri, presidente de la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay, señaló que la cantidad de camas, considerando la oferta tradicional y extrahotelera, se triplicó durante la última década.
Parte de ese crecimiento estuvo acompañado por medidas destinadas a captar capital. El país trabaja con regímenes específicos para proyectos de inversión y sumó el denominado Investor Pass, mediante el cual una inversión productiva de 150.000 de dólares permite acceder a la residencia permanente.
“Paraguay es una economía con una política muy volcada al incentivo a la inversión y un crecimiento de las plazas hoteleras y del segmento MICE muy importante, que está haciendo bastante ruido en el Cono Sur”, destacó Di Pasquo al referirse al modelo observado por la AHT.
Ese escenario también estuvo acompañado por el crecimiento del turismo de reuniones y corporativo, dos segmentos que repercuten directamente sobre alojamiento y gastronomía. Danieri señaló además el peso adquirido por los eventos deportivos como generadores de visitantes.
La experiencia paraguaya conectó con otro de los puntos que la AHT considera pendientes en la agenda regional: la facilitación de los pasos fronterizos y de los movimientos entre países. “Venimos trabajando también una mirada más de desarrollo turístico, de trabajar para la facilitación de visas internas o de pasos fronterizos”, indicó Di Pasquo.
El director ejecutivo de AHT amplió esa mirada hacia los mercados internacionales: “Estamos convencidos de que como Sudamérica y como Latinoamérica tenemos que traer más turismo a la región en particular, y creemos que China y Estados Unidos son una gran oportunidad para Latinoamérica. Entonces, me parece que se trata de nutrirnos de las buenas políticas, de los buenos ejercicios y aplicarlos a la realidad argentina”.
CUANDO LA GASTRONOMÍA DEJA DE SER UN COMPLEMENTO
Perú aportó otra mirada sobre la relación entre hoteles, restaurantes y turismo. Freddy Gamarra, gerente general de la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Afines del Perú, explicó que el posicionamiento de la cocina peruana respondió a un proceso de más de 30 años que combinó recuperación de productos y recetas regionales, formación profesional, promoción internacional y articulación empresarial.
Liliana Picasso, vicepresidenta I de la entidad, trasladó ese proceso al negocio turístico. Según expuso, el 81% de los visitantes extranjeros busca probar gastronomía local y un 15% realiza actividades específicamente vinculadas con este segmento. En 2024, ese movimiento generó US$2000 millones y representó el 21,9% del PBI turístico peruano.
El impacto también llegó a la hotelería. Picasso explicó que los restaurantes dejaron de ocupar un lugar exclusivamente complementario dentro de los establecimientos y comenzaron a funcionar como generadores de consumo, eventos y reservas. En algunos destinos, incluso, las propuestas gastronómicas permiten movilizar ocupación durante períodos de menor demanda.
Di Pasquo señaló que esa experiencia también forma parte de los modelos que interesa observar desde Argentina. “Perú tiene ya muchos años de una política de turismo gastronómico, un desarrollo en donde la gastronomía tiene mucho que ver con la actividad turística y con el desarrollo del país, y cómo también ese desarrollo gastronómico impactó para bien en la hotelería, mejorando la calidad de todos los puntos de alimentos y bebidas y los restaurantes de los hoteles”, afirmó.
Para la AHT, el desafío argentino pasa por observar qué políticas mostraron resultados en otros mercados y evaluar cuáles pueden ajustarse a las necesidades locales. Como resumió Di Pasquo: “Se trata de nutrirnos de las buenas políticas, de los buenos ejercicios y aplicarlos a la realidad argentina”.
