Japón triplica un impuesto para financiar infraestructura turística
Japón triplica un impuesto para financiar infraestructura turística
Japón dará un nuevo paso en su estrategia de fortalecimiento turístico con el aumento del denominado “impuesto sayonara”, una tasa que deben abonar todos los viajeros internacionales al abandonar el país por vía aérea o marítima. A partir del 1 de julio, el monto a cobrar pasará de 1000 a 3000 yenes, triplicando su valor nominal desde su implementación en 2019.

Aunque la medida supone un incremento en el costo de viajar al destino asiático, las autoridades sostienen que los recursos obtenidos permitirán mejorar la experiencia de los visitantes y atender algunos de los desafíos que enfrenta el país ante el crecimiento sostenido de la actividad turística.

El impuesto fue creado en 2019 con el objetivo de financiar proyectos vinculados al desarrollo turístico. En aquel momento, los 1.000 yenes equivalían a aproximadamente 9 dólares estadounidenses. Sin embargo, la devaluación que experimentó la moneda japonesa en los últimos años hace que los nuevos 3.000 yenes representen actualmente cerca de 18 dólares.

Los ingresos generados por la tasa serán destinados a diversas iniciativas vinculadas a la infraestructura turística. Entre ellas figuran obras de mantenimiento, mejoras en aeropuertos y puertos marítimos, la incorporación de nuevas tecnologías para agilizar los controles migratorios y la restauración de bienes patrimoniales e históricos.

Uno de los proyectos destacados es la expansión del uso de sistemas de reconocimiento facial en las puertas de embarque, una herramienta que busca reducir tiempos de espera y optimizar los procesos de control de pasajeros. Asimismo, parte de los fondos se invertirá en el desarrollo de recursos digitales destinados a facilitar la planificación de viajes dentro del país.

La medida también se inscribe en una estrategia más amplia para enfrentar los problemas derivados del turismo masivo. Japón atraviesa un período de fuerte crecimiento en la llegada de visitantes internacionales y destinos emblemáticos como Tokio y Kioto registran niveles récord de afluencia, una situación que ha generado preocupación entre residentes y autoridades locales.

En este contexto, la Organización Nacional de Turismo de Japón considera que los nuevos recursos permitirán impulsar políticas orientadas a distribuir mejor los flujos turísticos. El objetivo es incentivar a los viajeros a explorar regiones menos visitadas y promover circuitos alternativos más allá de los destinos tradicionales.

Para ello, se prevé reforzar la promoción de ciudades secundarias y mejorar la conectividad ferroviaria hacia otras zonas del país, facilitando el acceso a experiencias culturales, naturales y gastronómicas fuera de los grandes centros urbanos.

No todos los viajeros deberán afrontar el pago de la tasa. Quedarán exentos los menores de dos años, quienes abandonen Japón dentro de las 24 horas posteriores a su llegada y las personas que hayan ingresado al país debido a condiciones climáticas adversas u otras circunstancias inevitables.

Japón no es el único destino que aplica impuestos de salida. Australia, por ejemplo, incorpora un cargo de movimiento de pasajeros en los boletos de los vuelos internacionales, mientras que otros países y territorios, como Anguila y Camboya, también cuentan con tasas similares para quienes abandonan su territorio.

Con esta actualización del impuesto sayonara, Japón apuesta a que el crecimiento del turismo internacional contribuya directamente a financiar las inversiones necesarias para sostener la competitividad del destino y mejorar la experiencia de los millones de visitantes que recibe cada año.

By MAGAZINE TURISTICO DIGITAL

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