
La reciente crisis de Spirit Airlines reactivó una preocupación histórica dentro del sector: miles de viajeros quedaron afectados por cancelaciones y servicios no prestados, mientras que las agencias debieron enfrentar reclamos sin contar con herramientas concretas para responder financieramente. Según Folatur, el problema no es aislado, sino que forma parte de una falla estructural del sistema de comercialización aerocomercial internacional.
QUÉ RECLAMA FOLATUR A LA IATA
La organización sostiene que el modelo actual permite que las aerolíneas cobren anticipadamente los tickets sin ofrecer garantías equivalentes en caso de incumplimiento.
En ese esquema, el sistema BSP (Billing and Settlement Plan) ocupa un rol central. El cuestionamiento radica en que los fondos llegan rápidamente a las aerolíneas, aun cuando el servicio todavía no fue prestado.
¿QUÉ ES UN FONDO DE GARANTÍA AÉREA?
Un fondo de garantía aérea es un mecanismo financiero destinado a proteger a los pasajeros y a los intermediarios comerciales frente a la quiebra o suspensión de operaciones de una compañía. Puede funcionar mediante seguros obligatorios, retención parcial de fondos o reservas económicas especiales para afrontar devoluciones.
Folatur remarcó que viene impulsando este debate desde hace casi una década. En las declaraciones de Puebla (2016), Miami (2017) y Asunción (2018), la entidad ya había solicitado mecanismos de protección concretos para evitar que consumidores y agencias quedaran expuestos ante incumplimientos masivos.
LAS AGENCIAS RECHAZAN ASUMIR COSTOS AJENOS
Uno de los puntos más sensibles del planteo es la responsabilidad económica que muchas veces termina recayendo sobre las agencias de viajes.
La entidad regional advirtió que, aunque las agencias actúan como intermediarias entre pasajeros y aerolíneas, los consumidores suelen exigirles devoluciones inmediatas cuando una empresa deja de operar. Sin embargo, esos recursos ya fueron transferidos previamente a las compañías aéreas. Para Folatur, esta situación genera una “asimetría de riesgos” que beneficia la liquidez de las aerolíneas y perjudica tanto al canal comercial como al usuario final.
El conflicto se profundizó durante la pandemia de COVID-19, cuando numerosas compañías reemplazaron reembolsos por vouchers o demoraron devoluciones durante meses. Según las agencias, gran parte del costo reputacional y operativo terminó siendo absorbido por el sector minorista.
RECLAMO REGULATORIO Y PRESIÓN SOBRE LOS GOBIERNOS
Ante este escenario, FOLATUR pidió la intervención de autoridades regulatorias, organismos de competencia y gobiernos nacionales para avanzar en reglas más estrictas.
Entre las medidas propuestas aparecen:
* Garantías financieras obligatorias para aerolíneas.
* Sistemas automáticos de reembolso.
* Seguros de protección al pasajero.
* Fondos especiales ante insolvencias.
* Normas que delimiten responsabilidades entre aerolíneas y agencias.
La entidad considera que la creciente incertidumbre global —marcada por crisis sanitarias, conflictos geopolíticos, problemas operativos y fenómenos climáticos— vuelve todavía más urgente la creación de mecanismos preventivos.
El reclamo también pone el foco en la confianza dentro del ecosistema turístico. Para el sector, la ausencia de garantías claras afecta no solo a los viajeros, sino también al funcionamiento general del mercado aerocomercial.
