
El incidente comenzó dos horas después del despegue del vuelo AA618. El pasajero, ubicado en la cabina de primera clase y con visibles signos de ebriedad, comenzó a comportarse de forma violenta al tomar del cuello a la persona sentada a su lado. A lo largo del episodio, dirigió insultos racistas y homofóbicos tanto a la tripulación como a los demás usuarios.
Ante la escalada de violencia, varios viajeros intervinieron para frenar la agresión. Durante el forcejeo, el hombre llegó a morder en la mano a un policía retirado que intentaba calmarlo. Finalmente, con ayuda de la tripulación, los pasajeros lograron inmovilizarlo utilizando precintos y cinta adhesiva hasta tocar tierra.
La gravedad de la situación obligó a los pilotos a modificar la ruta original y desviarse hacia el Aeropuerto de Baltimore, en Maryland. Una vez en pista, efectivos de la Policía de la Autoridad de Transporte local junto a agentes del FBI abordaron la aeronave para arrestar al individuo.
A través de un comunicado, American Airlines confirmó la desviación causada por un pasajero conflictivo y reafirmó que la seguridad de sus clientes y empleados es su máxima prioridad. Tras el operativo de desembarco, el avión retomó su trayecto y completó el viaje hacia Newark.
Este hecho se suma a una tendencia preocupante en el transporte aéreo de Estados Unidos. Según datos de la Administración Federal de Aviación, en lo que va de 2026 ya se han reportado más de 1.160 incidentes vinculados con pasajeros violentos en vuelos comerciales.
