
Según informó el ministro de Infraestructuras y Vivienda, Miguel Pinto Luz, ambas compañías deberán presentar sus propuestas formales —incluyendo oferta económica y plan estratégico industrial— en un plazo de 90 días desde la invitación oficial, que será enviada por Parpública antes del 30 de abril.
El funcionario destacó que las expresiones de interés recibidas cumplen “con los requisitos absolutamente necesarios y suficientes” del proceso, y subrayó que los proyectos industriales presentados hasta el momento son “muy similares, equivalentes y ambiciosos”.
La operación contempla la venta del 49,9% del capital de la aerolínea, de los cuales un 44,9% estará destinado a inversores privados y un 5% reservado para empleados. El Estado portugués mantendrá el 50,1% restante, asegurando así el control mayoritario de la compañía.
El proceso había iniciado formalmente en julio pasado, y el 2 de abril cerró la etapa de recepción de ofertas no vinculantes. International Airlines Group participó en ese tramo, pero finalmente decidió retirarse de la puja, dejando el camino abierto para los otros dos gigantes europeos.
Una vez recibidas las propuestas vinculantes —previstas para julio—, el Gobierno analizará en detalle cada plan y podrá incluso abrir una instancia de negociación para optimizar las condiciones antes de tomar una decisión final.
La reprivatización de TAP se perfila así como un movimiento estratégico dentro del mapa aerocomercial europeo, con implicancias directas en la conectividad, la competencia y las alianzas globales del sector.
