
Antonio Aracre, economista, consultor y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Matías Kulfas, economista y director de la consultora Audemus; y Osvaldo Giordano, economista y presidente del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, reconocieron el nuevo escenario, aunque con matices.
Aracre admitió que “gastronomía y hotelería no están pasando por el mejor momento”, pero se mostró optimista de cara al futuro del sector servicios. Kulfas fue más crítico: señaló que el crecimiento no llega parejo y que los rubros más dinámicos —campo, energía, minería y finanzas— representan apenas entre el 5% y el 6% del empleo, mientras el resto de la economía “cayó un 2,5%”. Para el economista, esa brecha explica directamente la debilidad del turismo interno.
EL SECTOR PIDE ACTIVIDAD
En el plano político, Jorge Macri, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, resumió el reclamo: “El sector lo que hoy pide es actividad económica”. Lo vinculó con la caída interanual de entre 7% y 8% en la recaudación de Ingresos Brutos, reflejo de una economía urbana que todavía muestra dificultades.
Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, coincidió en que el impacto es desparejo según el segmento al que apunte cada negocio y su dependencia del tipo de cambio, aunque defendió la estabilidad macro como condición necesaria para un crecimiento sostenido. “El país está creciendo, pero es desparejo por sectores y zonas geográficas”, sostuvo. Además, reconoció que existen “un montón de otras actividades que no están tan bien, y dentro de ellas el turismo y la hotelería”.
En tanto, Raúl Jalil, gobernador de Catamarca, apostó por el efecto de la minería sobre infraestructura, empleo y demanda turística. “Veo una transición muy profunda, pero tengo confianza”, afirmó.
EL DÓLAR DIVIDE A LOS ECONOMISTAS
El tipo de cambio generó el mayor contrapunto. Kulfas planteó que su nivel actual golpea especialmente al turismo receptivo y mencionó la pérdida de visitantes provenientes de mercados regionales. “El dólar está barato, ustedes lo saben mejor que nadie porque los turistas uruguayos, brasileños y chilenos casi no vienen”, sostuvo. Según su análisis, una corrección cambiaria mayor habría dado más margen al turismo, la gastronomía y las economías regionales.
Para el consultor, el mayor dinamismo actual de los sectores exportadores puede terminar trasladándose a los servicios. “Cuando se acomoden esos melones, toda la economía y principalmente la de servicios también van a empezar a evolucionar a un ritmo más alto”, señaló. Giordano tomó un camino intermedio: consideró necesario avanzar hacia un esquema cambiario más libre, pero advirtió que el dólar por sí solo no resuelve los problemas de competitividad.
CRÉDITO PARA INVERTIR, OTRO CUELLO DE BOTELLA
Giordano marcó la falta de financiamiento de largo plazo como una de las principales trabas para la inversión hotelera. “¿Cómo hace un empresario pyme para construir un hotel nuevo o para refaccionar sus instalaciones actuales si no tiene crédito bancario a tasas razonables?”, planteó.
El presidente del IERAL consideró que un régimen monetario y financiero más previsible podría permitir que una parte del ahorro argentino vuelva al sistema bancario y se transforme en financiamiento productivo. “Hoy en Argentina no tenemos lo que cualquier economía normal del mundo tiene, que es un crédito productivo accesible y de bajo costo”, afirmó.
IMPUESTOS: EL PUNTO DE ENCUENTRO
La estructura tributaria mostró mayores coincidencias. Giordano y Kulfas plantearon la necesidad de analizar una reforma similar a la implementada por Brasil, basada en simplificar el sistema y reemplazar tributos distorsivos. “Es muy difícil ser competitivo con estos impuestos”, señaló Giordano, quien sostuvo que “la clave pasa por ver cómo sustituyo los malos impuestos por los buenos impuestos”, expresó Giordano.
“Me parece que la reforma brasileña en materia impositiva es algo fundamental a revisar: consolidar impuestos, eliminar Ingresos Brutos y consolidar un IVA nacional”, subrayó Kulfas.
Macri sumó los costos locales. “Facilitar, bajar impuestos y tasas distorsivas, no volver locos a los gastronómicos y hoteleros con trámites e inspecciones; hay muchas cosas que se pueden hacer”, expresó. Cornejo respaldó la misma lógica y detalló que Mendoza viene reduciendo gradualmente Ingresos Brutos para la gastronomía y aplicando beneficios fiscales para determinadas inversiones turísticas.
¿HASTA DÓNDE PUEDE AJUSTARSE PUERTAS ADENTRO?
Aracre planteó que el contexto de menor inflación obliga a revisar la estructura interna de cada establecimiento. “Cada uno de ustedes tiene que saber qué ofrece, cuáles son sus costos fijos y variables, cómo puede ser más competitivo, qué espera su cliente específico y qué precio máximo está dispuesto a convalidar”, expresó.
Kulfas contestó que esa capacidad tiene límites. “Los empresarios hoteleros y gastronómicos no son dueños de fijar el precio del dólar, ni de establecer las alícuotas de los impuestos que pagan, ni de determinar unilateralmente los costos laborales y previsionales”, señaló.
Giordano encontró elementos en ambas posiciones. “Nunca en mi vida profesional los había visto tan preocupados y obsesionados por la estructura de costos”, afirmó sobre los empresarios. Sin embargo, agregó que “hay muchas improductividades severas que no son culpa de la empresa, sino que te las genera el propio entorno estatal”.
CONECTIVIDAD PARA GENERAR MÁS DEMANDA
La conectividad fue el punto de mayor consenso entre las distintas miradas. Macri insistió en la necesidad de buscar nuevos mercados y trabajar junto con las compañías aéreas para ampliar frecuencias. “La gente no va a venir porque sí. Hay que salir a vender”, afirmó.
“El mercado hay que ir a conquistarlo, no viene por defecto”, agregó. Por su parte, Cornejo coincidió con la necesidad de sumar vuelos, aunque pidió avanzar en una mayor federalización de las conexiones internacionales. “No quiero que seamos dependientes de Ezeiza. Creo que en los vuelos internacionales hay mercado para desarrollar que lleguen directamente a algunas provincias”, sostuvo.
Jalil, por su parte, destacó la mejora de frecuencias en Catamarca y consideró que la desregulación, junto con las inversiones en rutas y terminales, puede contribuir a ampliar el movimiento turístico.
